PEN hace un llamado a crear instancia autónoma, independiente del MEP, que garantice continuidad, transparencia y calidad técnica de pruebas de evaluación.
El X Informe del Estado de la Educación, presentado este jueves por el Programa Estado de la Nación (PEN), hace un llamado a las autoridades del país a crear una instancia autónoma, independiente del Ministerio de Educación Pública (MEP), que garantice la continuidad, transparencia y calidad técnica de las pruebas estandarizadas de evaluación que se aplican en el país.
La recomendación se dio, luego de que el informe identificara que el país atraviesa una “pobreza de las evaluaciones educativas estandarizadas”, por considerar que el país “carece de un sistema nacional de macroevaluación educativa debidamente integrado para mejorar la calidad del aprendizaje”. El informe añade:
Al analizar las pruebas nacionales estandarizadas que se aplicaron en 2023 se encuentran deficiencias que han debilitado la capacidad del país para responder a la crisis educativa y tomar decisiones informadas sobre el desempeño del estudiantado”.
Dato D+: El PEN define la pobreza de las evaluaciones educativas estandarizadas como la incapacidad sistémica de medir, analizar y comunicar de forma efectiva los resultados generados por las evaluaciones, para orientar mejoras educativas tanto en términos de excelencia como de equidad.
El informe encontró que las herramientas actuales evalúan “menos del 25% de las habilidades establecidas en los programas de estudio, utilizan ítems de baja dificultad correspondientes a grados anteriores a sexto, y así impiden distinguir niveles de desempeño”.
La investigadora del Informe Estado de la Educación, Jennyfer León Mena, explicó:
El sistema educativo utiliza instrumentos de baja calidad técnica, incompletos y con niveles de dificultad inadecuados para medir los aprendizajes logrados por el estudiantado”.
El PEN encontró que las pruebas estandarizadas nacionales de sexto grado, aplicadas en 2023, son instrumentos de baja calidad técnica, que tienen varios problemas como:
- Alineación parcial con los programas vigentes.
- Niveles de dificultad inadecuados para el grado en que se aplican.
- Poca comparabilidad con los estándares internacionales.
- Sus resultados brindan señales erróneas en cuanto temas, procesos y estrategias de mediación que deben priorizarse en las aulas.
Dato D+: La prueba nacional estandarizada de primaria está conformada por dos instrumentos: uno diagnóstico y otro sumativo. La prueba sumativa se aplica en el segundo semestre del ciclo lectivo y se le asigna un valor porcentual dentro de la calificación final de la persona estudiante para las materias de Español, Estudios Sociales, Matemáticas y Ciencias.
El Informe plantea tres posibles causas para la "pobreza de las evaluaciones educativas estandarizadas":
- El doble papel del MEP como responsable del sistema educativo y como ente evaluador.
- La metodología seguida para elaborar las pruebas revela carencias de transparencia y rigor.
- El alcance y objetivos del instrumento: una misma prueba se utiliza para diagnóstico y certificación, cuando los niveles de calidad para esta última deben ser más rigurosos.
El informe detalla que la “pobreza de los instrumentos de macroevaluación implementados por el MEP a partir del 2023 impide al país prever y remediar bajos desempeños de la población estudiantil en habilidades claves como comprensión lectora y razonamiento matemático”.
Según los hallazgos del informe, en el caso de la prueba estandarizada de matemática para primaria lo evaluado “no representa ni el 20% en cada una de las áreas matemáticas. Solo el área de Relaciones y Algebra supera ese umbral, mientras que Estadística y Probabilidad es la más rezagada, con una cobertura inferior al 10%”.
El informe añade que “otra debilidad técnica encontrada en las pruebas nacionales es la predominancia de ítems de baja dificultad. En ambos casos, Español y Matemáticas, se trata de una prueba corta, compuesta por 30 ítems de selección única con tres opciones de respuesta cada uno, que se aplica la final de sexto grado”, y concluye:
En general, estas preguntas corresponden a grados anteriores, evalúan competencias básicas y tienden a sobrestimar las capacidades del estudiantado”.
El informe detalla:
En el caso de Español, el nivel de dificultad de la gran mayoría de los ítems se vincula con aprendizajes esperados para tercer y cuarto grado, según los programas de estudio vigentes. Solo un ítem requiere una interpretación inferencial para ser resuelto”.
Según el PEN, “la baja dificultad de los ítems y la ausencia de habilidades evaluadas en la prueba conducen a una sobreestimación de lo que las personas estudiantes son realmente capaces de realizar”. El informe concluye:
La pobreza de las evaluaciones que hoy caracteriza al sistema educativo costarricense requiere de acciones y decisiones orientadas a crear un sistema nacional de evaluación robusto, mejorar el diseño técnico de las pruebas, asegurar la transparencia en la interpretación de los resultados y garantizar una devolución efectiva para docentes, personas directoras y padres y madres de familia en los centros educativos.”.
Este apartado del informe propone una política nacional de macroevaluación a largo plazo que, junto a la creación de una instancia autónoma para este tema, incluya:
- Un marco conceptual riguroso y alineado con el currículo nacional.
- Instrumentos técnicamente válidos, con niveles de dificultad adecuados.
- Transformar los resultados en herramientas pedagógicas útiles para docentes.
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