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La Corte se metió en camisa de once varas

— Ayer la colega Hulda Miranda escribió: “Una minoría de magistrados del Poder Judicial decidieron que su presidente y otros miembros de Sala III pueden ignorar prueba, avalar una mentira, desestimar una causa contra diputados, y que eso solo amerita una llamada de atención. Deberíamos tener derecho a conocer sus nombres”.

— Deberíamos, sí. Este es solo un ejemplo más de los varios serios problemas que presenta el procedimiento con el que actualmente se conocen las causas administrativas en la Corte. ¿Cómo es posible que la votación y la discusión sea secreta? ¿Por qué se le tiene tanto pavor en este país a la transparencia cuando se trata de los más altos funcionarios del Estado? Es inadmisible.

— Por eso tiene toda la razón Eli Feinzaig cuando escribe:

La reputación del Poder Judicial ha amanecido hecha trizas por la vergonzante decisión de la Corte Plena -tomada bajo el cobarde velo protector del voto secreto- de apenas sancionar con un...