El movimiento chavista entró al precalentamiento electoral con uniforme nuevo y optimismo desbordado. El chavismo quería proyectar unión, solidez y triunfalismo. Sin embargo, con el avance de los días más dudas y más pleitos empezaron a florecer. Como es sabido, el domingo pasado era un día clave, pues finalmente se confirmaría quiénes quedaban apuntados para pelear las famosas 4o diputaciones. Previo a esa designación, el ambiente ya estaba tenso. Muy tenso. El propio jueves una ficha clave se destapó: Douglas Camaño... ¿Y qué pasó el domingo? Bueno, el señor Camaño adelantó que sería una “
misa negra política”. No sé si el término aplique pero lo que sí sé es que una vez que se repartieron los pedazos del queque legislativo el drama, previsiblemente, escaló.