En enero de 1854, después de tres meses de travesía desde Alemania hasta San Juan del Norte, en Nicaragua, el naturalista Carl Hoffman estaba a punto de llegar a territorio costarricense. Comenzaba la mayor aventura de su vida. Con sus amigos, Alexander von Frantzius y Julián Carmiol Grasneck, navegaba por el río San Juan en una barcaza que los llevaría hasta Sarapiquí. Todo era nuevo para él, por supuesto. El verde verdísimo, la humedad líquida, los mosquitos sigilosos y el sol feroz. Le ardían las mejillas, le picaba la piel y, al mismo tiempo, recordaba a Alexander von Humbold, a quien le agradecía infinitamente las gestiones realizadas para que él pudiera hacer investigación en Costa Rica. Rostizado, sonreía, feliz.

Subido en la barcaza descubrió que los árboles inmensos que le rodeaban estaban poblados de vida, desde sus copas hasta sus pies: aves con picos multicolores, plantas colgantes con flores atrevidas, enormes panales de los cuales surgían avispas juguetonas. El barco los llevaba suavemente por este mundo exuberante y Carl se embriagaba de color y grandiosidad. Cerraba sus ojos para distinguir algunos sonidos que apenas comenzaba a diferenciar. No fue fácil. Las chicharras marcaban un tono de base que opacaba casi todo lo demás. Finalmente reconoció el graznido del pájaro con pico multicolor y luego el de otro que le respondía. Participaba, de oyente, en su primera conversación tropical.

Esta historia se basa en una selección de textos, titulada Carl Hoffman, viajes por Costa Rica (1976) y presenta a los personajes principales de este texto: los tucanes. Aves exuberantes, depredadoras y autóctonas del trópico y subtrópico americano. Sus picos enormes están hechos de capas de queratina que producen un material ultraliviano. ¡Por eso vuelan y no se caen bajo el efecto de la gravedad! Tienen nombres hermosos como Rey Curré, Dios te dé y cusingo. Son aves atractivas, míticas y misteriosas, que han llamado la atención tanto de científicos como de artistas.

En el más reciente episodio del podcast de La Telaraña, el ornitólogo César Sánchez y el músico Manuel Obregón, conversaron sobre tucanes. Nos ilustraba César sobre las seis especies de tucanes que habitan Costa Rica, mientras escuchábamos sus cantos. Son depredadores, pero también depredados por algunos halcones, como el halcón de monte, o por algunas culebras. ¡Aunque a veces son los tucanes los que acaban con las culebras! Duermen y anidan en huecos de árboles, a veces en grupos muy numerosos, que entran por orificios diminutos a estos misteriosos condominios cuya decoración no conocemos.

Manuel nos presentó su nueva obra titulada, precisamente, Tucanes. Es parte del álbum El camino del jaguar, que se puede encontrar en la mayoría de plataformas de streaming. Surgió de un diálogo entre él, con su piano, y un tucán “Dios te dé”, en una finca reforestada en el sur del país. Manuel nos cuenta que conforme conversaba con el tucán, se acercaron otros, hasta que fueron cinco. Nos dice:

Cada ritmo, cada sonido, cada frecuencia en la naturaleza tiene un sentido, que es lo que yo llamo el ‘paisaje sonoro’. Con pocas cosas que cambien, si cortan un árbol o dos, el paisaje sonoro cambia. Es muy frágil.”

No duden en adentrarse en esta conversación tropical multicolor, que les dejará sedientos de música y con deseo de conocer más sobre estas enigmáticas aves, así como le ocurrió a Carl Hoffman hace casi 200 años, en una barcaza colmada de trópico.

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