Imaginemos el mundo como un juego. Me gustaría decir "como el ajedrez", pero no sé jugarlo. Así que imaginemos una partida de Age of Empire 2. Por un lado del mapa, tenemos a los ingleses: el G7, conformado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y, curiosamente, Reino Unido. Se caracterizan por ser tradicionales y por tener estabilidad. Por el otro lado, están los mongoles: los BRICS, conformados por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Caracterizan a estos la innovación, su rapidez y la estrategia.

En esta partida, los BRICS decidieron crear una “Maravilla”: el Nuevo Banco de Desarrollo (NDB), que funciona como una fortaleza de financiamiento con el objetivo de ayudar a economías emergentes, como la nuestra, a llevar a cabo sus proyectos de infraestructura. Con el beneficio de que este no tiene tantos requisitos como otras entidades.

Entonces, ¿por qué Costa Rica debería considerar formar una alianza y tal vez enviar aldeanos a esa “Maravilla”?

  • Diversificación: Tenemos una economía en crecimiento y buscamos diversificación. Necesitamos invertir en grandes proyectos de infraestructura, y esto nos abriría las puertas a financiamiento sin la carga de condiciones de la banca tradicional.
  • Alianzas: Unirse a los BRICS nos permitiría contar con aliados estratégicos alrededor del mundo. Esto es sinónimo de abrir rutas comerciales y mercados completamente nuevos con alto potencial de crecimiento.
  • Desarrollo Sostenible: Somos líderes en sostenibilidad y conservación. Podríamos buscar colaboración para impulsar proyectos verdes y de mitigación contra el cambio climático.
  • Infraestructura: Al ser el NDB un banco especializado en proyectos de desarrollo, sería una posibilidad de tener acceso a financiamiento para proyectos de infraestructura de transporte de mercancías, transporte público y red vial en las que tenemos tantos años de atraso.
  • Visibilidad: Los BRICS no están conformes con ser actores secundarios. Sin lugar a duda, quieren protagonismo y esto podría colocarnos en el spotlight de foros y discusiones internacionales, impulsando nuestra influencia globalmente.

Esta es una serie de puntos a favor, desde mi perspectiva y desde mi entendimiento del escenario internacional. Claramente, el mundo real no es un juego que puede guardarse antes de una estrategia arriesgada. Pero tampoco podemos ignorar la realidad: el mundo sigue cambiando, los poderes hegemónicos se ponen en duda. ¿Nos vamos a quedar con los brazos cruzados?

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