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Recordando el concepto de desarrollo sostenible según la Comisión Brundtland de Naciones Unidas, el cual se origina en el informe “Nuestro futuro común” o informe Brundtland (WCED, 1887) se cita:

“Desarrollo sostenible es el desarrollo que satisface las necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades.”

Sin embargo, son diferentes las posiciones sobre el concepto de desarrollo sostenible, unos opinan a favor del movimiento para la protección del medio ambiente, otros señalan dichas iniciativas como alarmas sin fundamento por la falta de registros históricos, otros no entienden lo que ocurre y, por otro lado, un segmento de la población no lo encuentra interesante o lo ignora.

Lo que no podemos eludir es que, con la llegada de la especie humana al planeta Tierra, se ha generado un decaimiento en el medio ambiente, esto por el mal uso de los recursos naturales renovables y no renovables disponibles para todos los seres vivos, en este sentido es oportuno incluirnos a nosotros mismos como la parte afectada.

Este desconcierto de posturas hace que sea oportuno analizar e investigar a profundidad lo que ocurre, pero sobre todo trabajar este tema para asegurar la continuidad de la historia del planeta Tierra y sus especies. Puede ser que el origen de la confianza que tenemos en la capacidad de la naturaleza para regenerarse, auto depurarse y mantener el equilibrio entre la demanda y el consumo, sea el reflejo de conceptos que nos inculcaron de niños, porque fue cierto que tiempo atrás el déficit ecológico disponía de excedentes, sin embargo, hoy día la historia es otra, esta auto capacidad del planeta ha sido superada por mucho debido al incremento de la población, el uso irracional de los recursos y el aumento de la contaminación, tanto así que en este momento la huella ecológica y la biocapacidad de nuestro planeta no están equiparadas y de acuerdo con Global Footprint Network (GFN) y el Fondo Mundial para la Naturaleza (por sus siglas en ingles WWF) indica que para el 2007 la humanidad utilizó el equivalente a 1,6 planetas y para el 2030 se estima la necesidad de 2 planetas enteros.

Es bien conocido que hay varios esfuerzos por parte de algunos gobiernos, esto a través de convenios, acuerdos o tratados, dentro de los más destacados: El Primer Informe del Club de Roma (1972), Conferencia de Estocolmo de las Naciones Unidas (1972), Convenio sobre el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestre (1973), Primera Cumbre de la Tierra (1992), Segunda Cumbre de la Tierra (1997), Cumbre de Johannesburgo (2002), Cumbre de desarrollo sostenible Río +20 (2012), El Acuerdo París (2015), entre otros, sin embargo, los compromisos no han alcanzado para hacer un cambio tan drástico que resuelva el problema.

Han pasado los años y seguimos viendo el aumento de la temperatura del globo terráqueo. La sociedad se desarrolla en un sistema en que cada acción repercute en toda la humanidad, por lo que, si se quiere alcanzar el objetivo de ser una sociedad lo suficientemente eficiente para utilizar los recursos necesarios sin comprometer los de las siguientes generaciones, se requiere un verdadero compromiso político mundial en los acuerdos, mejorar la calidad de la educación ambiental y finalmente una economía verde, que permita garantizar el crecimiento y el desarrollo, al mismo tiempo que mejora el bienestar humano y se mantiene la conservación de los recursos naturales.

Hoy día nos encontramos enfrentando una pandemia por COVID-19 y hemos tenido que reinventarnos en los negocios, quiere decir que los cambios están tan lejos como queramos verlos, por supuesto no es posible medir todas las actividades económicas con la misma medida, pero si hay opción de cambio. En definitiva, la pandemia puede ser la oportunidad perfecta para aprovechar el cambio y migrar a una economía verde de una vez por todas.