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El pasado 17 de marzo el presidente de Costa Rica declaró estado de emergencia nacional, esto, entre otras cosas, prohíbe la entrada de extranjeros al país durante un mes, e incluye el periodo de semana santa.  La Cámara Nacional de Turismo estimó una caída en sus ventas de hasta el 50% en los próximos 3 meses. Sin duda el golpe será importante para la economía ya que el turismo aporta cerca de $4.000 millones anuales, que corresponde al 6,3% del PIB nacional.

Según cifras del Instituto Costarricense de Turismo, durante el año 2018 visitaron el país un total de 3.016.667 turistas. Cada uno de estos durante su estancia gastó en promedio $1.104 dólares. Algunos vienen a tomar el sol a las playas o visitar los volcanes, sin embargo, el 64% de los viajeros viene a realizar alguna actividad relacionada con el ecoturismo, esto es: observación de fauna y flora, observación especializada de aves, observación de ballenas y delfines, entre otros).

Debido a la crisis del coronavirus, el Sistema Nacional de Áreas de Conservación determinó primero limitar las visitas a sus parques nacionales en 50% y luego procedió a cerrar todas la Áreas Silvestres Protegidas del país hasta el 12 de abril. La cuarentena para los residentes nacionales sumada a la restricción para los extranjeros será un respiro para la fauna y flora que habita 17.385,76 km2 y que representan el 34% de la superficie del país.

Durante el año 2018, los parques nacionales fueron visitados por poco más de 2 millones de turistas, este crecimiento mantiene un aumento anual del 5.6%. Los parques más populares fueron Manuel Antonio (524.835), Marino Ballena (165.875) y Tortuguero con (136.704). Tomando en cuenta los datos anteriores durante el próximo mes, los parques nacionales dejarán de recibir aproximadamente 166.000 turistas.

En las noticias se habla de las consecuencias negativas para los operadores de turismo, para los hoteleros y las aerolíneas. Sin embargo, una consecuencia positiva será la ausencia del impacto de los turistas sobre la fauna y flora de estos sitios. Las ballenas jorobadas en Marino Ballena podrán concluir su periodo de migración sin ser perseguidas por lanchas de motor y las aves acuáticas podrán anidar en los canales de Tortuguero sin que un turista les acerque su teléfono para tomarse un selfie.

Quizá los monos cariblancos y los mapaches de Manuel Antonio si extrañen a los turistas que les llevan frituras a escondidas; sin embargo, sus 352 especies de aves podrán cantar en un hábitat en silencio y las más de 100 especies de mamíferos podrán caminar libremente en sus senderos sin ser asustados por grupos de personas.

El ecoturismo es un éxito económico y un acierto ambiental para el país, me parece muy afortunado que por un mes los verdaderos generadores de esta riqueza tengan unas merecidas vacaciones. Guardemos la cuarentena en nuestra casa, es momento para que la naturaleza tenga un respiro y podamos seguir disfrutando de la extraordinaria biodiversidad de Costa Rica.