He tenido días, meses y años muy oscuros en mi vida. De los 18 a los 30 tengo algunas enormes lagunas mentales y emocionales. Largos episodios de soledad. Pero nunca jamás perdí la esperanza. Esa esperanza me ha demostrado que algún día llega el porvenir. La esperanza me permite estar convencido de que necesitamos recuperar la esperanza”, Álvaro Cedeño Molinari.

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Un día por la tarde estaba antojada de fresas con leche condensada. El sábado anterior a ese día por la tarde había ido a la feria, entonces tenía fresas. Lo que no tenía era leche condensada. Sin pensarlo dos veces salí de la oficina hacia el súper.

De camino casi me da tiempo de cruzar el paso peatonal, pero como hace ocho años tuve un encuentro demasiado cercano con una motocicleta, que significó la nada grata estadía de cinco días en el hospital, decidí aguardar hasta el siguiente pío pío del semáforo.

De pronto escuché mi nombre. Un poco encandilada por el atardecer precioso que hacía me volteé y vi a César Barrante...