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Ante el anuncio del gobierno de suspender lecciones en todo el país y el innegable avance de la enfermedad COVID-19, quisiera compartirles (desde la distancia) dos ejemplos de solidaridad en tiempos de crisis.

Guarderías gratuitas

Vivo desde hace un par de años en Montreal (Canadá). El viernes pasado, el primer ministro de la provincia de Quebec, anunciaba el cierre total de guarderías, escuelas, colegios y universidades por los próximos 15 días. El día anterior, la población había recibido la invitación, en la medida de lo posible, de hacer teletrabajo por espacio de 15 días.

Son dos medidas no muy compatibles máxime en una sociedad donde ambos padres trabajan y porque para los que han sido padres, y para los que no lo han sido aún, trabajar con hijos pequeños en casa no es nada fácil.

El gobierno entonces puso a disposición de la población que trabaja en los servicios de salud y en los servicios esenciales (policía, bomberos, entre otros) un servicio urgente de guardería para que estos profesionales puedan seguir trabajando y luchando contra esta pandemia, mientras sus hijos están bajo cuido de 7 am a 6 pm. Al principio participaban sólo las guarderías públicas, hoy se unen cada vez más guarderías privadas, que bajo el apoyo del gobierno y el visto bueno de su personal, se ponen a disposición para ayudar. El servicio es gratuito, el gobierno pagará el costo por el tiempo que dure la crisis.

Ayuda comunitaria

Algunos dirán...pero Costa Rica no tiene los recursos de una provincia de Canadá, pero les diré que aunque no lo crean todos podemos ayudar. Una vecina amiga nuestra que se encuentra en licencia de maternidad y su hijo mayor va a la misma guardería que el nuestro y tienen edades parecidas, nos propuso cuidarlo en su casa, mientras que su esposo, mi pareja y yo trabajamos en la nuestra. Así que hoy de mañana llevamos a nuestro hijo a esta “guardería de emergencia” con su bicicleta y su mochila cargada de comida, libros e ilusión.

Mi psicóloga me decía esta mañana que la calidad de cada persona se mide en estos momentos... Yo le agregaría que la calidad de nuestras sociedades se pone a prueba en estos momentos. El más mínimo gesto cuenta, sobre todo en tiempos en donde debemos estar aislados para proteger a los más vulnerables y necesitamos recordarnos que no estamos solos.