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En este momento nuestros países están enfrentando retos diversos en relación con el aumento del número de adultos mayores. Nunca en la historia de la humanidad se habían contado tantas personas mayores de 65 años, y esta tendencia será cada vez más creciente.

En cuanto a la atención de la salud de las personas adultas mayores, para Costa Rica y el resto del mundo es imperativo el desarrollo y fortalecimiento de un sistema que se adapte a las necesidades de este grupo de población.

La visión de los servicios de cuidado y salud de personas mayores ha variado en distintos países, citando como ejemplos Canadá, Estados Unidos y Europa. Cada vez se habla más de tres principios fundamentales para que esta atención sea humanizada, moderna y costo- efectiva.

El primer principio es la integralidad, y quiere decir que la atención debe centrarse en el usuario y no en el prestador del servicio. Debe incluir de manera muy importante la prevención y la coordinación estrecha entre diferentes niveles de atención. Debe también contar con protocolos definidos de manera que se busque una atención uniforme y equitativa en todos los centros donde se atiendan adultos mayores y, además, tomar en cuenta la diversidad étnica, socioeconómica y cultural, no olvidando a los usuarios de las zonas lejanas o rurales.

El segundo principio es la eficiencia. En este apartado se habla de la formación de equipos multidisciplinarios en diferentes niveles de atención, que logren una atención efectiva y no fragmentada. De la misma manera, es importante un acceso rápido y eficiente a la información, además de personal médico y no médico entrenado en la atención de las personas adultas mayores.

El tercer principio se basa en la participación de los adultos mayores en su propio cuidado, a excepción de aquellos que no tengan capacidad de hacerlo.

Aterricemos a la realidad en Costa Rica, en cuanto a los servicios de salud para adultos mayores a nivel público. A continuación, citaré datos sobre la atención de este grupo de población, tomados de estadísticas de la Dirección de Proyección de Servicios de Salud de la Caja Costarricense de Seguro Social.

Anualmente, en mayores de 65 años, crecen en 2,3% los egresos hospitalarios, en  4,2% las consultas y en 6% las atenciones de urgencias en todo el país. Se calcula que esta tendencia se mantendrá hasta el año 2050.  El Hospital Nacional de Geriatría atiende anualmente a menos del 10% de adultos mayores del país, y de esos el 90% habitan en la Gran Área Metropolitana.  La atención en consulta externa de los adultos mayores del país ocurre mayoritariamente en las áreas de salud (más de un 50%), y cerca de un 40% en hospitales nacionales, regionales o periféricos. El 93% de las personas mayores que consultan tardan una hora o menos en el traslado entre el centro de salud y su vivienda, eso quiere decir que el adulto mayor se trata su salud mayoritariamente en centros cercanos a su domicilio.

Pese a la gran cobertura del primer nivel en todo el territorio nacional y del esfuerzo de la Caja Costarricense de Seguro Social ha realizado para llevar los servicios a todo el país, la infraestructura en centros de salud, sedes de EBAIS y clínicas no siempre son aptas para la atención con la accesibilidad que se requiere, y muchas veces también el personal en general no cuenta con el entrenamiento para atender a los mayores de forma óptima.

Tomando en cuenta los principios antes expuestos y las experiencias de otros países europeos y Canadá, así como nuestra realidad fiscal y como país de renta media,  considero que la ruta debería ser la formación  de equipos multidisciplinarios de atención geriátrica en los diferentes niveles de atención, el fortalecimiento de servicios ambulatorios como hospitales de día, hospitales domiciliares, clínicas multidisciplinarias de atención específica de síndromes geriátricos, clínicas multidisciplinarias para atención del paciente frágil o con muchas enfermedades, y por supuesto y como un pilar, el reforzamiento de servicios de cuido públicos y privados, espacios de respiro para cuidadores de personas mayores así como de redes de cuido en todas las comunidades, sobre todo las más vulnerables.

En días recientes se ha comentado una noticia del planeamiento de la construcción de un nuevo hospital geriátrico en el sitio del actual, a través de una donación de más de 200 millones de dólares del gobierno de Qatar. Haciendo una revisión de la literatura, en este momento no se están construyendo ni operando hospitales geriátricos similares al Hospital Nacional de Geriatría en ninguna parte del mundo. Esto porque es un modelo costoso que no resuelve la necesidad de una población creciente que requiere servicios cercanos y de calidad. La tendencia actual, incluso en países desarrollados con mayor disposición de recursos y sin una crisis fiscal como la nuestra es fortalecer la atención comunal y domiciliar, fortalecer los equipos de atención geriátrica y educar a todas los profesionales que atienden a las personas mayores para lograr un manejo uniforme y de calidad (“geriatrizar” es el término que se utiliza para este último concepto).

En el caso particular de Costa Rica quisiera, respetuosamente, realizar varias preguntas. ¿Cuál fue el criterio técnico para la inversión que se piensa hacer? ¿Cuál es la proyección de necesidad de recurso humano para un eventual nuevo hospital geriátrico? ¿Se está pensando formarlo, o más bien descubrir otras zonas del país de personal capacitado con el fin de poner a funcionar un nuevo hospital con muchas más camas y servicios? ¿Cuál será el monto de inversión para los demás hospitales y clínicas en cuanto a la ampliación y mejora en la atención de personas adultas mayores, donde se atiende más del 90% de la población mayor de 65 años?

Debemos cambiar la visión de la salud centrada en San José y la GAM, y permitir que el acceso a servicios de calidad para las personas adultas mayores llegue a todos. Necesitamos democratizar la atención, necesitamos garantizar equidad.