Cada vez que el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) realiza una convocatoria a elecciones (generales o municipales) o a referéndum, recibe en una ceremonia solemne el mando de la Fuerza Pública y la Policía de Tránsito.

¿Tradición u obligación? La respuesta es: obligación.

El artículo 102 de la Constitución Política que enlista las 10 funciones del Tribunal Supremo de Elecciones establece en su inciso 6 lo siguiente:

Dictar, con respecto a la Fuerza Pública, las medidas pertinentes para que los procesos electorales se desarrollen en condiciones de garantías y libertad irrestrictas. En caso de que esté decretado el reclutamiento militar, podrá igualmente el Tribunal dictar las medidas adecuadas para que no se estorbe el proceso electoral, a fin de que todos los ciudadanos pueda emitir libremente su voto. Estas medidas las hará cumplir el Tribunal por sí o por medio de los delegados que designe;

¿En qué se traduce ese 'traslado de mando'? Según explicó el viceministro de Seguridad, Edua...