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Vivimos en en una época de hipersensibilidad, hoy en día las personas se ofenden a menudo, estamos disconformes con noticias, argumentos, acciones, gestos, contenido, entre muchas otras. Esto sucede frecuentemente en el día a día, por lo que llega a afectar la conversación en muchos temas, entre estos, la política.

A la hora de hacer política, es primordial prestarle atención a la comunicación. La buena comunicación política facilita el alcance de objetivos, tanto electorales como de Gobierno; la asertividad es vital y juega un papel clave cuando se tiene la meta de lograr claridad de ideas, y más aún en los discursos políticos, donde la finalidad es ganar la confianza y tranquilidad de quien escucha.

La asertividad es una habilidad comunicativa que se aprende y se desarrolla para expresar las ideas, posiciones, creencias, mensajes y sugerencias, de manera que sean expuestas con firmeza, pero siempre respetando las opiniones y la sensibilidad de los interlocutores o públicos a los que va dirigido el mensaje.

En un mundo globalizado, lo que se dice hoy y ahora, se puede escuchar del otro lado del planeta minutos e incluso segundos después. Esto pasa a nivel global y en un país tan pequeño como Costa Rica, se vuelve mucho más sencillo este viaje de información; si se alcanza a comunicar las ideas de manera asertiva, se puede tomar ventaja de los medios de comunicación masiva y con esto lograr una influencia positiva en la población.

En estos últimos años, se ha hecho notorio un déficit de destreza asertiva por parte del Gobierno de Costa Rica, al manejar de manera no acertada ciertos temas que tocan puntos susceptibles en los ciudadanos.

Un ejemplo de lo anterior, fue la forma incorrecta en la que se puso sobre la mesa el tema del matrimonio igualitario; realizando una consulta a la Corte Interamericana de Derechos Humanos sin antes explicar los derechos que vienen de la mano con este, su importancia para esta parte de la población y aclarar a las personas heterosexuales la no afectación que esto tiene para ellos. Siendo Costa Rica mayoritariamente religioso, esta falta de competencia asertiva trajo consigo una consecuencia notoria: la división del país en conservadores y liberales-progresistas, enojados e incapaces de trabajar en conjunto. Lo que permite llegar a la conclusión de que cuando se quieran tocar temas más progresistas, no se debe dejar de lado que la cultura y creencias costarricenses están basadas en la religión y que esto no se puede cambiar de la noche a la mañana.

Otro ejemplo, fue el discurso de nuestro presidente el pasado 25 de Julio en Nicoya. Se debe recordar que la asertividad busca respeto, empatía y escucha; si bien es cierto que uno de los objetivos de esta es lograr expresar las ideas con seguridad, gritar no es la mejor opción, debido a que la meta principal es demostrar confianza y no autoridad.

Una de las principales razones por las cuales es necesario desarrollar la asertividad en la comunicación política, es intentar “suavizar” los conflictos y descontentos de la población o simplemente evitarlos, esta habilidad incluye valores democráticos y de diálogo en el manejo de estos. Considerar las opiniones y posiciones de todas y todos, fundamentar y clarificar bien las ideas, y no obligar o imponer a las personas aceptar una situación de un día para el otro, evita que muchas personas sientan desagrado, lo que es de gran ayuda para que las personas costarricenses y el Gobierno logren enfocarse en un mismo rumbo, hacia un destino común.

Para que esto ocurra, la asertividad se debe comenzar a practicar en conjunto con la inteligencia emocional; trabajar tanto la comunicación verbal, como la postura, gestos, tono y expresión del rostro, saber cuándo decir “sí” y cuándo decir “no”, con el fin de apaciguar la situación que está viviendo el país y así poder gobernar sin ofender ni ser ofendidos. De la mano con esto, ponerle atención a la historia del “público meta”, tanto nacional como internacional, antes de expresar una idea o argumento. Interesarse por la situación de los demás, representa un buen aliado cuando se está en busca apoyo.

La asertividad es indispensable para un gobierno ventajoso, con credibilidad, aún más en un país democrático como el nuestro donde es necesaria la confianza. En la posición en la que se encuentra Costa Rica, un país unido es lo mejor a lo que se podría aspirar para el buen cumplimento de objetivos políticos, sociales y económicos.