Este artículo representa el criterio de quien lo firma. Los artículos de opinión publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de este medio. Delfino.CR es un medio independiente, abierto a la opinión de sus lectores. Si desea publicar en Teclado Abierto, consulte nuestra guía para averiguar cómo hacerlo.

 “Con cada respiro que tomas, estás conectado al mar. No importa dónde estés en la tierra. La mayor parte del oxígeno en nuestra atmósfera es generado por el océano”

Silvia Earle

Probablemente usted ha visto el video de la tortuga que tiene una pajilla dentro de su nariz y llora cuando se la sacan. Impresiona, y deja un sentimiento de querer cambiar para bien lo que sucede con nuestros mares. Sin embargo, la mayoría de las situaciones que se dan en alta mar no las vemos. Estas áreas albergan una gran variedad de especies que ayudan a sustentar la vida en la Tierra y que cautivan nuestra imaginación pues apenas ahora las estamos empezando a comprender.

Tenemos la suerte en Costa Rica que la tortuga baula llega a nuestras costas del Pacífico en los meses de octubre a enero, pero ¿Cuánto camino y retos ha tenido que superar esa tortuga para poder llegar desde el alta mar? En diciembre de 2017, después de más de diez años de conversaciones y dos reuniones preparatorias, la Asamblea General de Naciones Unidas acordó por consenso seguir adelante con las negociaciones y desarrollar rápidamente un tratado para la conservación de la biodiversidad marina, ya que la salud del océano depende de este nuevo instrumento.

Las áreas fuera de la jurisdicción nacional se encuentran más allá de la zona económica exclusiva, y abarcan casi la mitad de nuestro planeta, o que es lo mismo, dos terceras partes de los océanos del mundo. Esta vasta área necesita protección para poder conservar sus especies, hábitats y mantener la salud del océano. Es imprescindible el desarrollo de un marco internacional que proteja integralmente el alta mar de las crecientes amenazas derivadas de actividades humanas como la contaminación, la sobrepesca y el cambio climático.

Con la aprobación de este instrumento se contará con un marco global para la conservación y uso sostenible de estas áreas, cuyos recursos generan grandes beneficios ecológicos y económicos alrededor del mundo. Además, se podrán crear áreas marinas protegidas y reservas marinas en alta mar que ayudarán a reconstruir poblaciones de especies y proteger ecosistemas marinos.

Con el comprobado incremento de la temperatura en los océanos, las áreas marinas protegidas y las reservas marinas pueden funcionar como referentes a los científicos que estudian el impacto del cambio climático, y también ayudar a las especies y hábitats a crear resiliencia contra los impactos de las múltiples actividades que se realizan en esas áreas del océano.

El alta mar no puede esperar. Del 25 de marzo al 5 de abril los Estados estarán negociando este importante tratado en Naciones Unidas, con miras a tenerlo listo en 2020, y el cual protegería estas áreas oceánicas de manera comprensiva. Tenemos una oportunidad para hacerlo bien, aseguremos la sostenibilidad de casi la mitad de nuestro planeta azul antes que sea demasiado tarde.