Hace poco más de cuatro meses estallaba la bomba. Un empresario, en apariencia desconocido, se abría paso como Pedro por su casa en los tres Poderes de la República.

A llama viva los costarricenses le seguían la pista al llamado caso del cemento. Sin embargo, el tema venía desde mucho antes, julio del 2017 para ser precisa, cuando el Plenario aprobó la creación de una comisión especial para investigar supuestas irregularidades en el otorgamiento de varios créditos bancarios.

Dicha comisión, integrada por nueve diputados, tuvo un papel fundamental para que un caso que ya había sido conocido por la fiscalía, reviviera y no quedara, como quien dice, títere con cabeza.

No fue una cacería de brujas. No fue un show político. Hoy, muchos meses después de que se diera a conocer El Cementazo, y con varias fichas de peso en prisión preventiva, sabemos que la comisión hizo lo que hace muchas legislaturas no se hacía: despartidizar una lucha social, la lucha contra la corrupción.

Esta semana nos s...