Ya cansa enumerar la postergación, la pérdida de rumbo el abandono que ha hecho este gobierno de proyectos y acciones para favorecer comunidades y sectores.
Mientras la criminalidad nos consume, el presidente se dedica a hacer su circo mediático y a culpar a los demás. Además del crimen organizado, tenemos el crimen institucionalizado: cientos de miles de personas padeciendo las consecuencias del deterioro en la salud pública; miles de escolares sufriendo el daño a la educación pública, arriesgando su futuro, con una exministra de Educación que declara, irresponsablemente, que no le dio la gana cumplir con sus obligaciones, dando un pésimo ejemplo a quienes debería estar educando. La lista de desaciertos es larga. Demasiado larga. Basta ya de gritos y ruidos.
El presidente ha pasado casi cuatro años tachando de corruptos a los demás, sin poner denuncias formales, cuando más bien en esta administración se han generado políticas que han terminado favoreciendo a amigos de quien gobierna, como la ruta del arroz, el caso Gandoca-Manzanillo y los contratos a dedo a amigotes. Entonces, ¿quiénes son los corruptos?
A pesar de lo anterior, el presidente tiene la desfachatez de pedir votos de los costarricenses para continuar con ese desastroso “proyecto”. ¿Eso queremos? A juzgar por la actitud de los grupos políticos que dicen estar en contra del deterioro nacional provocado por este gobierno, pareciera que la respuesta es que sí.
Si fuera diferente, se buscaría unir fuerzas de cara al proceso electoral de 2026. Grupos de la ciudadanía han planteado agendas democráticas que buscan aportar a la convergencia de fuerzas políticas alrededor de un proyecto país, por ejemplo, Agenda Viva. Sin embargo, del espectro de partidos políticos que podríamos llamar democráticos y defensores de la institucionalidad, solo dos han hecho esfuerzos serios por unirse, que son el Partido Acción Ciudadana (PAC) y el Partido Agenda Democrática Nacional (ADN).
Ambos partidos definieron una robusta agenda programática común, basada en tres pilares:
- Las propuestas emanadas del III Congreso Ciudadano del PAC, en el que participaron alrededor de 800 personas.
- La propuesta programática de ADN, en cuya elaboración participaron más de 100 personas.
- La propuesta desarrollada por el colectivo Agenda Viva, elaborada por más de 120 personas de diferentes partidos políticos, y que había sido puesta a disposición de las ciudadanía y las fuerzas políticas que la quisieran acoger.
Luego se entró en un proceso de negociación para la definición de los mecanismos de elección de las candidaturas a la presidencia, vicepresidencias y diputaciones, así como la distribución de una eventual deuda política. Finalmente, de manera democrática, las Asambleas Nacionales de ambos partidos aprobaron lo acordado. Todo lo anterior era requerido por el Tribunal Supremo de Elecciones para que se formara la coalición, la cual finalmente se llamó Agenda Ciudadana. Todo este proceso respondió a una decisión patriótica de deponer diferencias y trabajar sobre lo que nos unía, convencidos de que la unión era necesaria para enfrentar las amenazas ya descritas.
Antes y durante el proceso de negociación se invitó a otros partidos a unirse a este esfuerzo, pero siempre tuvieron algún reparo a la unión. Lo sorprendente es que no solo tuvieron reparos, sino que algunos de ellos se han mostrado abiertamente hostiles hacia la coalición y hacia su candidata presidencial, con justificaciones que parten de un análisis parcializado de las administraciones y el accionar del Partido Acción Ciudadana.
Parcializado porque se ignoran las acciones decididas de esos gobiernos en defensa del agro, en avances en derechos humanos, en infraestructura vial, hídrica, educativa y sanitaria, en el fortalecimiento de la CCSS, en defensa del ambiente y avance en la lucha contra el cambio climático y en el manejo certero de la pandemia de Covid-19. Parcializado porque desconoce que en el III Congreso Ciudadano, cuya memoria está disponible públicamente, hubo un reconocimiento de errores que se cometieron en el gobierno y en el partido. Parcializado porque se magnifica y descontextualiza esos errores, y a partir de ahí se genera una narrativa que confunde a la población. Porque no es cierto, por ejemplo, que al PAC se le condenara por estafa en 2010. Cualquiera que lea el expediente judicial del caso lo puede constatar.
A pesar de esos reparos, que solo favorecen a las fuerzas antidemocráticas que nos gobiernan, la Coalición Agenda Ciudadana, nacida de una verdadera decisión patriótica, continuará con la mirada en el futuro, proponiendo soluciones a los desafíos económicos, sociales y ambientales que nos presenta este siglo, con las herramientas actuales y, sobre todo, con la ciudadanía y por la ciudadanía.
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