Por Daniel Chacón Ramírez – Estudiante del curso de Estudios Generales

Para abordar este tema de inmensa importancia, debemos abarcar otros dos que son los pilares de esta investigación: la inteligencia emocional y la sociabilidad laboral. Aparte de esto, y más importante aún, se debe encontrar la relación entre los dos conceptos, cómo afectan la psique humana y cómo lograr un comportamiento correcto en el área laboral. Pongamos un ejemplo ficticio de esto en el área laboral: a Jaime y a Andrea las llama su jefe. Este les da una amonestación a ambos porque no están cumpliendo sus objetivos a tiempo. Andrea llega a su casa y, calmada, piensa sobre lo que le dijeron, y analiza cómo puede mejorar su rendimiento y cuáles errores cometió, a fin de que esto no vuelva a pasar. Mientras tanto, Jaime llega a su casa enojado, gritando y echándole la culpa a su jefe y a todos a su alrededor, sin asumir responsabilidad alguna. Al día siguiente, la actitud de cada uno se ve reflejada en su rendimiento y en la comunicación laboral. ¿Cuál de los dos está siendo más inteligente, con más control de sus emociones y repercusiones laborales?

Presentándolo con este ejemplo tan claro, parece casi obvia la diferencia de tener inteligencia emocional; pero este problema es más común de lo que parece y persiste en la mayoría de los espacios de trabajo. Por esto es importante abordar este tema, y explicar sus causas y consecuencias.

De acuerdo con Bharwaney (2010), “la inteligencia emocional es la habilidad para sintonizar las emociones, comprenderlas y tomar medidas necesarias” (p. 33). Aquí se señalan dos puntos importantes: primero, que debemos conocernos a nosotros mismos y a nuestras emociones, saber el cómo y el por qué estamos reaccionando de cierta forma a una situación, y a reconocer dichas emociones. Debemos aceptar cuando estamos enojados, tristes o frustrados. Antes de hacer mejoras debemos mirarnos a nosotros mismos y entendernos. Este punto de vista se ve reforzado por lo que dice Goleman (2008) sobre la inteligencia emocional:
La capacidad de motivarnos a nosotros mismos, de perseverar en el empeño a pesar de las posibles frustraciones, de controlar los impulsos, de diferir las gratificaciones, de regular nuestros propios estados de ánimo, de evitar que la angustia interfiera con nuestras facultades racionales y por último, -pero no por ello menos importante- la capacidad de empatizar y confiar en los demás (p. 75).

Esta es una manera más positiva de encarar estas emociones y de abrirnos con los demás. Es importante incitar una socialización sana y respetuosa, que, aunque no estemos pasando por el mejor momento emocionalmente, eso no nuble nuestra moral y coherencia para encarar situaciones y relaciones con otros, ni mucho menos nuestra propia estabilidad mental.

La inteligencia emocional es de gran utilidad y es una enorme cualidad que debería estar presente en cada ser humano, pero ¿cómo se manifiesta esto en el ambiente laboral?, ¿realmente funciona, o mejora las relaciones empresariales? Sabemos que funciona en las personas individualmente, y cómo cada una reacciona y maneja diferentes situaciones. Por ende, este concepto también aplica para un trabajo profesional, especialmente cuando todas las personas que están cooperando tienen una inteligencia laboral sana y estable.

Las pruebas son claras, no es solo una teoría el que tener una correcta y saludable inteligencia laboral nos va a ayudar a la hora de formar un mejor lazo comunicativo en un ambiente empresarial. La misma naturaleza de esta conducta es lo que dificulta su uso, y por eso hace tanta falta en las empresas. La inteligencia emocional no es algo que solo se pueda poner a funcionar en una empresa como si fuera un nuevo software o una nueva regla, es más complicado que eso. Este tipo de inteligencia tiene más trasfondo, se forja junto a cada persona de manera distinta, y se manifiesta de igual manera. Para llevarlo a la práctica en un lugar de trabajo, primero se debe trabajar en la mentalidad y actitud de cada persona individualmente. Con suerte, este tipo de proyectos e introspecciones ayuden a que cada día haya personas que trabajen en su autoimagen y su conciencia, para crear espacios más sanos y de respeto mutuo para todos.

 

MOXIE es el Canal de ULACIT (www.ulacit.ac.cr), producido por y para los estudiantes universitarios, en alianza con el medio periodístico independiente Delfino.cr, con el propósito de brindarles un espacio para generar y difundir sus ideas.  Se llama Moxie - que en inglés urbano significa tener la capacidad de enfrentar las dificultades con inteligencia, audacia y valentía - en honor a nuestros alumnos, cuyo “moxie” los caracteriza.

Referencias bibliográficas:
  • Bharwaney, G. (2010). Vida emocionalmente Inteligente: Estrategias para incrementar el coeficiente emocional. Desclée de Brouwer.
    Goleman, D. (2008). La inteligencia emocional. Kairós. La http://books.google.com.mx/books?id=x8cTlu1rmA4C&pg=PA75&dq=capacidad