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Desde que empecé a estudiar de psicología fui aprendiendo poco a poco cada una de las diferencias, responsabilidades y competencias de esta hermosa carrera. Fui descubriendo el mundo enorme de posibilidades y técnicas que existen y fui de hecho eligiendo aquellas con las que me sentía más afín… pero además de eso también aprendí algo que pocas personas realmente conocen y comprenden, y que puede significar una enorme diferencia a la hora de buscar ayuda apropiada en lo que respecta a salud mental y emocional: la diferencia entre una persona profesional en psicología y una profesional en psiquiatría.

Recuerdo cuando aun estaba estudiando, que alguien cercano tenía conflictos familiares: sus padres pasaban discutiendo y era posible que su madre estuviera padeciendo de alcoholismo; él insistía en que debían ir a un “psiquiatra familiar”. A la fecha me pregunto siquiera dónde habría escuchado él ese término. Traté de explicarle que lo que probablemente él quería decir era que buscaba un “psicólogo familiar”, pero él insistía en el tal “psiquiatra familiar”. Le pregunté por qué, su respuesta: “un psiquiatra sabe más que un psicólogo ¿no? Y este problema es “mucho más grave””. Ahí me di cuenta de cuan poco sabía él sobre las diferencias entre un psicólogo y un psiquiatra… y con los años me di cuenta de que es demasiada la gente que no sabe que estos profesionales no somos lo mismo, ni atendemos “niveles de gravedad”. 

Un psiquiatra, primero que nada, es un médico, tiene formación en medicina, primeramente, luego se especializa en psiquiatría. La psiquiatría es, literalmente una parte de la rama médica, y se ocupa de la prevención, estudio, diagnóstico, tratamiento de las enfermedades mentales de carácter orgánico y no orgánico; aquí mismo podemos hacer un hincapié en un término “enfermedades mentales de carácter orgánico y no orgánico”: no todo aquello que afecta nuestra salud mental es necesariamente una enfermedad, y no necesariamente toda afectación mental requiere de atención de corte médico como tal. 

Un psicólogo no es médico, su formación es enteramente basada en la psicología y luego, cada profesional se especializa en otras ramas de la psicología que no necesariamente son clínicas. Actualmente se cuenta con alrededor de 12 tipos de psicólogos (pueden ser más):

  1. Psicólogos clínicos: Los psicólogos clínicos evalúan y tratan los trastornos mentales y emocionales.
  2. Psicoterapeutas: realizan intervención clínica, dan apoyo psicológico y se especializan en diversas técnicas para mejorar la calidad de vida de los pacientes.
  3. Psicólogos educativos o psicopedagogos: son los puentes entre dos campos de estudio: la psicología y la educación. 
  4. Psicólogos del desarrollo: en ocasiones trabajan como psicólogos educativos, pero en su campo de estudio y aplicación también incluye la vejez. 
  5. Psicólogos experimentales y otros investigadores: realizan pruebas y experimentos para obtener nuevos conocimientos sobre distintos aspectos o fenómenos psicológicos, usualmente abarcan otros tipos de psicología y se les puede ver en universidades o entidades de promoción de la salud, por ejemplo.  
  6. Neuropsicólogos: pueden ser psicólogos clínicos o investigadores trabajan en rehabilitación cognitiva, conductual y emocional de un paciente con daño cerebral, quienes padecen enfermedades neurodegenerativas, en el diagnóstico precoz y la intervención en demencias y con accidentes cerebrovasculares.
  7. Psicólogos sociales: estudian y trabajan sobre la conducta humana y los factores psicológicos que afectan al entorno social, comunitario o grupal.
  8. Psicólogos organizacionales y del trabajo: aplican métodos y principios psicológicos en el entorno laboral y organizacional, sus áreas laborales son mayormente ligadas a recursos humanos.
  9. Psicólogos forenses y criminalísticos: aplican principios psicológicos a los aspectos legales: informes de cortes legales y juzgado.  Los psicólogos forenses no son lo mismo que los psicólogos criminalistas, quienes apoyan más las áreas de investigación criminal.
  10. Psicólogos deportivos: trabajan con los deportistas, con el entrenador, con el equipo y con toda la organización para maximizar el potencial del equipo o del individuo. 
  11. Sexólogos: Algunos sexólogos son psicólogos y otros son médicos. Los sexólogos son profesionales especializados en diagnosticar y tratar los trastornos psicológicos que afectan a las relaciones íntimas de los individuos (por ejemplo, la disfunción eréctil o la eyaculación precoz). Educan además sobre sexualidad sana.
  12. Otros menos conocidos: psicología del tráfico y la seguridad vial, psicología del marketing, psicología aplicada a los videojuegos, psicología de la nutrición, psicología veterinaria, y otras.

Como ven, tampoco todos los psicólogos pueden dar terapia, pues no todos se especializan en esa área. ¿Entonces cómo sé si necesito un psicólogo o un psiquiatra?

La primera cuestión que deben considerar es si su problema tiene o no una base situacional o biológica: ¿sus malestares tienen que ver con algo que sucedió? ¿han persistido por más de 6 meses? ¿tienen que ver con cambios del desarrollo u hormonales? ¿vienen acompañados de un diagnóstico relacionado?... esas son preguntas básicas.

Por ejemplo, si usted cree que padece de depresión, no siempre es necesario tomar medicamento, por lo que no un psiquiatra solo sería la opción si su depresión tiene alguna base biológica. En muchos casos la gente no sabe esto, y opta por ir donde un psiquiatra porque “un psiquiatra sabe más que un psicólogo ¿no? Y este problema es “mucho más grave”. Pues no es que sea más grave, es que a veces el consumo de medicamentos sin realmente necesitarlos puede ser contraproducente tanto emocional, como biológica y mentalmente. 

En este caso, un psicólogo evalúa si la afectación de la persona amerita una atención psiquiátrica o incluso integral con ambos especialistas. Los psicólogos orientan a las personas por medio de técnicas y proponen tareas u guías de trabajo para promover cambios en la conducta y hábitos de vida, los cuales modifican las percepciones mentales, conductuales y emocionales del individuo para que pueda ganar calidad de vida.

El enfoque de un psicólogo podríamos decir que es de corte científico-social, el del psiquiatra es enteramente biológico y científico natural. Las sesiones de un psiquiatra son casi como cualquier otra sesión con un médico general, duran unos 20 minutos, aunque hay psiquiatras que pueden ser más detallistas y pueden dar sesiones más largas, no son frecuentes; ellos probablemente le recetarán algún tipo de medicación. Una sesión de psicoterapia tarda de 45 minutos a una hora normalmente. Tienden a tener cierta frecuencia dependiendo del caso, y nunca le recetarán medicamentos pues en el tipo de áreas que trabaja esto no es necesario; y si lo fuera le referirían a un psiquiatra.

En resumidas cuentas: busque ayuda psiquiátrica si su malestar no parece tener una causa evidente (situacional sería, por ejemplo, como la pandemia) y siente que sus síntomas son de corte médico. Si no están seguros, es posible que un psicólogo clínico o psicoterapeuta les haga una evaluación y los dirija adecuadamente, ya sea por medio de terapia psicológica o refiriéndole a un psiquiatra si es necesario. A veces ambos profesionales podrían trabajar de manera integral.