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La menstruación es un tema que se ha visto estigmatizado a lo largo de la historia de las civilizaciones, a causa de los discursos de sexualidad y el cuerpo femenino manipulados por figuras de poder patriarcales. “Así como el pene es símbolo de masculinidad y superioridad, la menstruación es símbolo de feminidad y sumisión, por lo que la aceptación y normalización de este, lo vuelve un escándalo.” (Simón de Beauvoir, 2017).

Como consecuencia, actualmente en Costa Rica, existe aún gran cantidad de mujeres que viven a diario en situaciones precarias, de pobreza, falta de información y educación básica sobre cómo cuidar y atender las necesidades de sus propios cuerpos, como la higiene íntima durante el periodo menstrual, lo cual las expone a una serie de peligrosas infecciones y enfermedades.

Nuestra preocupación respecto a la percepción del costarricense sobre la menstruación, nos llevó a realizar una serie de encuestas sobre el tema, a una muestra de 26 hombres y 96 mujeres de la Universidad de Costa Rica, por razones de delimitación en la investigación. Es oportuno destacar que la muestra de los varones es mucho menor comparado al de las mujeres debido a la indisposición y disconformidad de los entrevistados, alegando cosas como: “yo no tengo eso”.

De los resultados del estudio, con respecto a los varones, cabe destacar los siguientes:

1) La mitad de los encuestados confundieron la menstruación con el proceso de ovulación, ciclo reproductivo, y en el caso más absurdo, con la masturbación.

2) Ante la interrogante respecto a su actitud hacia la menstruación, solo un 3,8% respondió verlo con normalidad, mientras que el resto dijeron ser indiferentes o indicaron disgusto.

Por tanto, estos resultados reflejan la inefectividad de la educación sexual y la presencia de creencias machistas en la cultura, que alienan este periodo de la mujer, dichas creencias se irán heredando entre generaciones, conformando así, una cultura de desinformación, ignorancia y estigmatización hacia la sexualidad femenina.

Respecto a la encuesta realizada a casi cien mujeres, sobre la menstruación, los resultados evidencian que el 32.6% de la muestra encuestada, la cual se encuentra en un rango etario de entre 19 y 27 años (adulto joven), desconocía de la menstruación antes de la menarquía (primer sangrado), esto es preocupante, ya que confirma que hay un vacío de información en ciertos sectores de la población donde no se está brindado la educación sexual adecuada. El resto de las entrevistadas, afirmaron conocer sobre el tema, pero cuando se habla sobre aspectos más puntuales, como las posibles enfermedades que se pueden contraer por mala higiene íntima, más de la mitad (63.2%) contestó no saber. Las pocas encuestadas que contestaron sí saber, en su mayoría mencionaron que una mala higiene puede provocar infecciones, no obstante, no se menciona de qué tipo. Seguidamente, cerca de la totalidad de las encuestadas no eran conscientes de que las malas prácticas higiénicas durante la menstruación pueden provocar el desarrollo de cáncer de cérvix.

Dentro del sondeo, más de un 80% expresó utilizar toallas sanitarias, ya que no tienen conocimiento de la aplicación correcta de tampones o copas menstruales en el tracto vaginal. Aunque el 92% contestó que la fuente primaria de información, respecto a su periodo, fue su madre o un familiar cercano, en su mayoría mujeres y estas tampoco conocen mucho del tema o se avergüenzan a la hora de discutirlo, por lo que las jóvenes no tienen dónde o con quién aclarar sus dudas, pues en la mayoría de instituciones educativas, estos temas no se abordan.

La educación sexual está regulada por las religiones predominantes, controlando los discursos de sexualidad, y estigmatizando principalmente la femenina como algo impuro y pecaminoso. A causa de estas creencias socioculturales, las mujeres se ven forzadas a sentirse avergonzadas de su propio cuerpo, de modo que la menstruación se relaciona únicamente con el embarazo y los métodos anticonceptivos.

Es inconcebible que aún en el 2019, la religión está tan profundamente entrelazada a todos los ámbitos en los que se desarrolla el costarricense promedio, que esta obsesión por dogmatizar a la población interfiere de manera directa en la calidad de educación que se ha recibido y se recibe actualmente, poniendo en una posición vulnerable la salud de la población femenina.

Este artículo es el resultado del trabajo final elaborado por Nicsy Argüello Tinoco, Lauren Brenes Trejos, Francella Cerdas Serrano y Elizabeth Orozco Obando, para el curso Introducción a la Bioética, impartido por la profesora Gabriela Arguedas en la escuela de Filosofía de la Universidad de Costa Rica.