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Escuchamos hablar de crisis climática por doquier.  La nueva normalidad significa que lo climático entra en la política, economía y cultura. Que Costa Rica sea anfitrión de un foro climático internacional es una oportunidad para atraer aliados, llegar a acuerdos y colaboraciones.  Son tiempos existenciales para el debate climático que enmarcan esta cita en San José, y más allá de un foro, nos debe impulsar a crear nuevas alianzas domésticas para ejecutar lo que nos hemos prometido hacer, y que nos genera la reputación de líderes.  

Primero, el debate climático global está en un momento decisivo. Hay guerra a la democracia en el mundo, aires difíciles en la economía global, desamparo de millones de inmigrantes y hay indignación por la desigualdad. Lo climático no es una “distracción” de estos temas. Al revés. Lo sensato para proteger a las personas, la economía y el capital natural es poner al mundo en la trayectoria a la carbono neutralidad (como lo pide la ciencia). La preCOP es un esfuerzo costarricense de buena fe para poner la inteligencia colectiva al servicio de este desafío.

Segundo, la geopolítica no está de nuestra parte. Países que antes cooperaban ahora no lo hacen: Estados Unidos y China corren el riesgo de guerra comercial, el Reino Unido y Europa están en medio de un divorcio por Brexit. Brasil y Francia se pelean ante las cámaras. Es positivo que Costa Rica y Chile, con la preCOP y la COP respectivamente, sean las voces más activas de la región en pro del multilateralismo y la ciencia. Son parte de una constelación más grande de países pequeños y medianos que defienden la acción climática. La preCOP atraerá a muchos de estos países que quieren avanzar, no frenar.  Chile lanzó una coalición alrededor de la carbono neutralidad y Costa Rica lanzará un pacto con aliados por la naturaleza.

Tercero, la gente cotidiana no cree en cumbres, incluso a mí me exasperan. Pero no seamos cínicos ante el gran esfuerzo humano y creativo del equipo que organiza la preCOP. Busca ser una preCOP diferente.  Una parte de la agenda lidiará con las negociaciones que buscan destrabar nudos antes de la COP en Chile. Son 30 ministros y unos 200 negociadores. Costa Rica abrió el evento al público y eso es positivo.  Es un evento que ayudó a financiar Europa. Las ONGs, empresas, cámaras hasta universidades, emprendedores, fundaciones ticas podrán aprovecharlo y buscar oportunidades. El registro ampliado superó 1.000 personas. 

Cuarto, el año 2020 es decisivo. El Acuerdo de París fija ciclos de 5 años para el mejoramiento de las metas nacionales y este primer ciclo, 2015-2020, pondrá a prueba la credibilidad del Acuerdo.  ¿Cumplirán los gobiernos su compromisos de mejorar sus metas climáticas? El año 2020 también importa porque no queda claro si habrá cambio de “director ejecutivo” en Estados Unidos o no. Esta elección tiene profundas repercusiones para el clima  y la geopolítica.

Greta entra en escena

Pasó lo que tenía que pasar. Una adolescente de 16 años exasperada con el lento avance de la agenda climática hace huelga cada viernes en el Parlamento sueco, el mundo la descubre y el resto es historia. 7 millones hicieron suyo este llamado y marcharon por el clima los viernes 20 y 27 de setiembre en 165 países.  Otros lo siguen haciendo cada viernes como ella. Son personas jóvenes que están conscientes como ninguna generación antes de que les vamos a heredar un desastre. ¿Cómo se atreven a hacernos esto? Ese despertar generacional crea incomodidad y sería un error centrarnos en Greta, aunque ella es tema fascinante. Lo que pide en esencia es que escuchen la ciencia. Hablemos de esto en Costa Rica ya que algunos se aferran a asombrosas propuestas de exploración petrolera a estas alturas en profunda desconexión con lo que nos pide la ciencia.  

Una alianza para la descarbonización

Costa Rica fue nombrada “Campeona de la Tierra” en la ONU en una concurrida semana climática que tuvo lugar en Nueva York.  Costa Rica y el presidente tuvieron un rol de liderazgo y uno se alegra como costarricense. Pero el derrotismo de redes hace que nos quejemos incluso cuando el país recibe un premio. “¡Somos los peor que hay, no lo merecemos!” vociferaban en Twitter. 

Admitamos —sin autoflagelarnos— que la lenta ejecución en nuestro país es inaceptable.  Esto se puede decir sin insultar ni levantar la voz. Es un talón de Aquiles “Made in Costa Rica” y opera esté quien esté en Zapote.  La descarbonización requiere disrupciones que incomodarán a quienes no quieren cambiar. Además el Estado debe superar el recelo a trabajar con el sector empresarial (por ejemplo en movilidad, residuos, ecoturismo) y el sector empresarial debe superar eso de “reactivar vs. descarbonizar”.  Sí hay acercamientos y la preCOP ha ayudado en ese sentido, por ejemplo con empresas de la Asociación Empresarial para el Desarrollo, AED.  

La preCOP nos debe dejar con hambre de acción concreta. Lancemos una alianza de líderes por la descarbonización en Costa Rica. Debe incluir al Estado, empresas líderes en cada eje, municipalidades y grupos ciudadanos. La alianza tomaría cada uno de los 10 ejes del Plan de Descarbonización como principio rector.  Parte de lo que necesitamos cambiar en Costa Rica— de forma radical— es cultural: aprender a confiar en los demás socios y en nosotros mismos. La confianza es la goma que une a los buenos equipos. Será difícil cambiar ese “chip” pero como dice la preCOP ¿quién dijo que es imposible?