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Si acostumbran a navegar en Internet al terminar una película para buscar información relacionada con la trama, o con algún detalle en particular que les llamó la atención, seguro habrán buscado la historia de Charles Manson y su Familia luego de haber visto la nueva película de Quentin Tarantino, Érase una vez en… Hollywood.

Después de una corta búsqueda en Internet pueden encontrar que Manson, además de criminal, fue músico. La discografía de Manson, que se encuentra fácilmente en Youtube, asombra. Su álbum debut titulado Lie: The Love and Terror Cult está completo para escuchar en esa plataforma y consta de 14 canciones que suenan a deep-folk con un exceso de psicodelia en las armonías. La que más llama la atención es Garbage Dump, una oda a los basureros y una crítica a los supermercados y restaurantes que botan comida en perfectas condiciones.

Siguiendo con la búsqueda acerca de Garbage Dump se dice que Manson repudiaba el consumismo y estaba realmente obsesionado con el tema del desperdicio de comida. Dentro de lo que se sabe, entrenaba a su séquito para buscar la comida que estaba en buenas condiciones y era botada indiscriminadamente por los supermercados y restaurantes, como se muestra finamente en una escena de la película de Tarantino.

Los llamaba los Dumpster Divers o los buzos de basureros.  Pero lo que no sabía Manson es que su canción Garbage Dump, podría ser considerada un manifiesto ideológico del llamado friganismo o movimiento frigano.

El friganismo nace a mediados de los ochenta y es parte de los movimientos antiglobalización que se enfocan en promover un estilo de vida anti consumista y ambientalista. El concepto frigano fue inspirado, en parte, por grupos como Food Not Bombs: una organización internacional que alimenta gratuitamente a indigentes con comida donada por grandes cadenas de supermercados y restaurantes.

El objetivo principal de un frigano es la reducción del desperdicio de la comida y el libre acceso a la alimentación. Esto, principalmente a partir de la recolección de alimentos en buenas condiciones que han sido tirados a la basura o descartados por su fecha de caducidad.

La fecha de caducidad, por cierto, es vista por este movimiento como una de las grandes falacias consumistas de nuestro tiempo. Alegan que las cadenas de supermercados confían en que las fechas de expiración indican qué tan segura es la comida para ser consumida, cuando en realidad no es así.

En términos prácticos, los friganos tienen razón. La fecha de caducidad como medida para saber si un alimento puede causar intoxicación o enfermedades no es correcta. Es más bien una medida que señala qué tan fresco va a estar un alimento en un anaquel, dentro de un periodo determinado.

Pero claro, los supermercados descartan la comida por su fecha de caducidad como un resguardo legal. No pueden correr el riesgo de que alguien los demande por intoxicación debido a un alimento vencido. Entonces simplemente los botan. Pero, sabiendo que hay alimentos vencidos que aún están en buenas condiciones, ¿por qué no se hace algo con ellos? ¿Algo que sea más ético y sostenible?

Estas son las preguntas que se hacen todos los días los friganos. La razón principal por la que hurgan en los basureros y recuperan alimentos vencidos en buen estado, antes de que se los lleven al botadero de basura y sean comidos por los gusanos. Porque, como repite la canción de Manson, “tu puedes alimentar al mundo con mi basurero”.

Ser frigano no sólo consiste en hurgar comida en los basureros. Además del famoso Dumpster Diving, el movimiento abraza varias prácticas. Por ejemplo, los friganos están a favor de la cosecha de vegetales y hierbas en lugares públicos, como una medida de libre acceso a los alimentos.

En ciudades donde el friganismo ha ganado notoriedad, como en Nueva York y Londres, se han creado las llamadas Free Stores o tiendas gratuitas, donde los friganos donan los alimentos encontrados en sus búsquedas para que otros puedan tomarlos gratuitamente. Todas las Free Stores que existen, e incluso el directorio de basureros llenos de comida en buen estado, a lo largo y ancho de los Estados Unidos, se pueden encontrar en la página web.

Aunque todo esto suene sostenible y ambiental, el movimiento ha sufrido fuertes críticas. Una de las más importantes es la salubridad. Muchas personas creen que el movimiento es sólo una excusa para no trabajar y que ingerir comida del basurero es una forma innecesaria de contraer enfermedades, considerando que animales, portadores de pestes, pululan en los basureros de los que se toma la comida.

Manson creía, y así lo expresaba en su oda a los garbage dumps, que la comida para todo el mundo podía salir de su propio basurero. Los friganos creen que la alimentación diaria está en los desperdicios de otros. Lo cierto es que la idea de reducir el desperdicio, aprovechando los alimentos de una forma más eficiente, debería ser prioritaria si queremos asegurar la alimentación de toda la población y vivir en una sociedad más consciente.