Conforme se acercan las elecciones municipales de febrero del 2020, es común preguntarnos cómo se han desempeñado nuestras autoridades locales en el ejercicio de sus funciones. Sobre todo, si conocemos de los intereses de reelección de quienes ostentan alguno de los puestos a elegir.

Frente a esta disyuntiva, existen varios mecanismos que nos permiten conocer sobre la gestión municipal de la administración que dirigen las autoridades locales. En este artículo, me permito hacerle un recuento de esas herramientas con el objetivo de que usted, estimable lector o lectora, pueda encontrar la información que necesita.

Los mecanismos tradicionales. El ejercicio típico de rendición de cuentas que existe a lo interno del Régimen Municipal, nos remite al informe de gestión anual de la alcaldía que se presenta, de acuerdo con disposición del Código Municipal, en la primera quincena de marzo de cada año en el Concejo Municipal, preferiblemente con amplia convocatoria a vecinos y vecinas de todos los rincones del cantón.

Este es un ejercicio, que difiere entre cantones tanto por la forma como por el fondo, pues cada Concejo Municipal aprueba el informe de labores de la Alcaldía, según sus propios parámetros. Lamentablemente, no existe una estructura formal homogénea en todo el país que permita conocer de la misma manera los resultados de la gestión municipal a través de este documento.

La forma más homogénea en su estructuración y periodicidad entre todos los municipios del país, corresponde a la evaluación ordinaria interna de la Municipalidad. Esta se realiza mediante la elaboración y evaluación anual de planes operativos que responden a objetivos estratégicos, que a su vez responden a Planes de Desarrollo Humano Cantonal.

En esta segunda forma el rol de la Contraloría General de la República (CGR) es crucial en la determinación de parámetros, conceptos, alcances, y otros detalles que se definan, pues los planes operativos anuales se articulan con el presupuesto que esta institución autoriza anualmente.

Los mecanismos de la CGR. Aunado a lo anterior, existen evaluaciones que realiza la Contraloría que trascienden más allá de lo operativo. En este caso, me refiero a estudios puntuales que se realizan sobre temas atinentes a la gestión municipal, por ejemplo: residuos sólidos, red vial cantonal, gestión presupuestaria, entre otras. En este tipo de estudios, se elije una muestra de municipalidades a evaluar, se realiza un estudio a profundidad y se emiten recomendaciones a las autoridades locales de las municipalidades seleccionadas.

En este recorrido, corresponde llegar al Índice de Gestión Municipal (IGM), que es un instrumento consolidado a nivel de opinión pública y con siete informes presentados con información completa de todas las municipalidades. Está conformado por 14 áreas de evaluación y 61 indicadores distribuidos en cinco ejes: Desarrollo y gestión institucional; Planificación, participación ciudadana y rendición de cuentas; Gestión de desarrollo ambiental; Gestión de servicios económicos (gestión vial) y; Gestión de servicios sociales.

Pese a sus fortalezas para darnos un mapa general y una clasificación de municipios de acuerdo con sus capacidades, siempre hay recomendaciones que vale la pena señalar cuando se lee el IGM. La primera es que, si no se lee con cuidado nos puede dejar una sensación que la Municipalidad existe como un ente independiente, en el vacío, y no en un entramado institucional complejo donde la coordinación interinstitucional e intergubernamental juega a favor o en contra de la calificación obtenida.

Hay que valorar en la lectura que sólo el primer eje de evaluación del IGM refiere exclusivamente a responsabilidades atinentes al municipio de inicio a fin en todos sus indicadores, en los otros cuatro ejes restantes la coordinación interinstitucional es clave para avanzar en la ejecución de los recursos.

Por ejemplo, en el eje atinente a planificación y rendición de cuentas, existen preguntas sobre los planes de reguladores urbanos y costeros donde entran en juego, al menos la gestión del INVU y el ICT. Otro ejemplo, es en el eje atinente a gestión vial, es trascendental que la gestión que realiza la municipalidad sobre la red vial cantonal cuente con una transferencia de recursos del Ministerio de Hacienda expedita y oportuna para poder cumplir con la programación de metas establecidas.

Igualmente, es importante aclarar, que lo contenido en el IGM no abarca todo lo que puede llegar a hacer una municipalidad de acuerdo con su mandato constitucional. El peligro es que en la obsesión con una nota en un ranking de las mejores y las peores municipalidades, perdamos de vista algunos detalles interesantes del trabajo que hace nuestro municipio.

Las iniciativas propias. Además del trabajo de la CGR y los procesos internos de la municipalidad, no podemos omitir iniciativas propias de rendición de cuentas y acercamiento con la ciudadanía de cada municipio, ejemplos sobran: uso activo de redes sociales, aplicaciones para celulares, sitios web con datos abiertos, entre otros medios y herramientas.

Asimismo, hay esfuerzos de medios de comunicación locales y sociedad civil por procurar el acercamiento entre el gobierno local y la ciudadanía.  Un ejemplo muy interesante es del periódico La Voz de Guanacaste, que dedica una sección de su edición impresa a hacer una síntesis sobre las principales discusiones que se dan a lo interno de los Concejos Municipales de todos los cantones de la provincia.

Este recuento realizado, que no pretende ser exhaustivo, busca que usted ciudadano y ciudadana, munícipe de cualquier cantón de este país, sepa que tiene cómo acercarse y que es su derecho conocer un poco más de cerca la gestión de su municipalidad, no sólo para votar, si no para que participe, como parte informada, de las iniciativas y discusiones que ya existen sobre cómo construir un mejor cantón para todas y todos los que lo habitan.