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Pongámosle números a la cosa. La información presente en este artículo es verificable y trazable al Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Arranquemos con la definición de fuerza de trabajo:

Conjunto de personas de 15 años o más que durante el período de referencia participaron en la producción de bienes y servicios económicos o estaban dispuestas a hacerlo. Está conformada por la población ocupada y la desocupada.

Sigue población desempleada:

Son las personas en la fuerza de trabajo que estaban sin empleo en la semana de referencia, disponibles a participar de la producción de bienes y servicios económicos, buscaron trabajo, pero no lo encontraron, aunque realizaron medidas concretas de búsqueda durante las últimas cuatro semanas. Conforme a la nueva conceptualización del INEC, además se consideran desempleadas las personas que no trabajaron la semana anterior a la entrevista, están disponibles para hacerlo y no buscaron trabajo por situaciones especiales como las siguientes

  • No buscaron trabajo en el período de referencia porque ya consiguieron y esperan iniciarlo en los próximos días.
  • Esperan el reinicio de operaciones de una actividad temporalmente suspendida, cuyo período de inactividad es menor a un mes.
  • Esperan respuesta de gestiones anteriores.”

Recordemos que la Encuesta Continua de Empleo (ECE) es una herramienta científica que estudia una condición de una población, y, por lo tanto, es realizada con amplia rigurosidad estadística en sus metodologías. Es decir, representa un estado en un momento determinado de tiempo. Por lo que, para comprender el fenómeno de una forma más integral, se debe de tomar en cuenta la data histórica, para así establecer líneas base y pronósticos que permitan comprender básicamente “ante qué atenerse”. Utilizando Excel, la data se procesa en lo siguiente.

Gráfico 1

Evolución de las personas desempleadas en el tiempo

Fuente: elaboración propia a partir de datos de INEC, 2019

Lo que está en azul corresponde a los resultados para cada período correspondiente y la línea punteada corresponde a un pronóstico de tendencia lineal. Todo esto considerando la data trimestral disponible en el sitio web del INEC.

Entonces, se puede observar que desde hace años hay una tendencia a la subida, cosa que no es lo que nos interesa como Nación. Es decir, nos interesa acercarnos hacia nuestra tasa natural de desempleo lejos de observar un persistente comportamiento al crecimiento de la población desempleada.

La cosa entonces se pone compleja al interpretar los datos, porque situaciones como el aumento del tamaño de la población también influye la cantidad de personas de la fuerza laboral. Es por esta razón que siempre es bueno ver la cosa desde otro punto de vista:

Tabla 1

Tasa de desempleo

 

Fuente: elaboración propia con datos de INEC, 2019. Nota: se refiere a la definición presentada anteriormente

Lo de color morado es pronosticado de la misma forma (lineal). Es importante aclarar que el futuro es imposible de predecir, por lo que la información pronosticada debe de tomarse con un granito de sal. No obstante, lo que sí es un hecho es que la tasa de desempleo viene en crecimiento desde los últimos dos años, por lo que existe una probabilidad real que esto se cumpla.

La razón de esto corresponde a un problema estructural, ya que el desempleo es una variable que se mide como efecto de un fenómeno complejo que responde a situaciones de entorno, así como de política económica y, por lo tanto, no se puede arreglar con acciones puntuales, sino mediante un abordaje del problema desde sus distintas aristas y realizando acciones estratégicas de alto impacto.

Para ampliar la discusión sobre el desempleo es necesario integrar varios conceptos de economía:

  • Las cargas impositivas generan contracciones en la economía ya que aumentan el costo de las cadenas de valor.
  • El tiempo que toma realizar un trámite implica un costo de oportunidad muy alto en un ambiente competitivo dinámico y conectado como el actual.
  • El costo de los insumos básicos como la energía eléctrica, derivados del petróleo, telecomunicaciones, agua, salud, etc. implican una carga directa hacia todo el sector productivo.
  • El tiempo que se toma para transportar mercadería implica un costo directo hacia el sector productivo y además dañino para el ambiente.
  • Las cargas sociales representan un costo una barrera financiera para los nuevos emprendimientos y posibles PyMEs. Es por esta razón, que la informalidad también presenta persistencia y actualmente tenemos más de 1 millon de personas trabajadoras en esta condición.
  • La persistencia de las situaciones mencionadas y la carencia de un abordaje basado en resultados para atenderlas genera desconfianza en los consumidores, situación que contrae la economía, por lo que la disminución en las ventas contrae también las cadenas de valor.

Como pueden observar, los puntos anteriores representan costos para las empresas del país, lo que no les permite crecer ni generar mayor utilidad y efectivo para de esta forma realizar expansiones y reinversiones sostenibles al largo plazo. Además, al tomar acciones contundentes, los mercados se estabilizan y se vuelve más atractivo invertir en Costa Rica.

Vayamos a los números de nuevo: considerando un pronóstico lineal, para diciembre estaríamos alrededor de 335.000 personas desempleadas, lo cual representa un aumento de las 275.000 personas desempleadas para el primer trimestre de este año. Estas son 60.000 personas más que podrían estar desempleadas.

Tomen las noticias de apertura de empleos con un grano de sal y no es ser negativo. Es entender los números, ya que 3.000 no se compara con 355.000.

El rumbo actual es peligroso, el sector productivo y empresarial de este país requiere de acciones contundentes, no de anuncios de empleos que se encuentran planificados previamente.

Se arranca por reconocer el problema.