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Las incongruencias de los incongruentes

Hace ya diez meses desde que el Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo tienen nuevos actores en la toma de decisiones en materia de políticas públicas, desde entonces, se ha lidiado con la –aún— difícil situación fiscal del país, la integración a bloques económicos importantes (como lo es la OCDE), la minería ilegal, la legalización de Uber y hasta se han discutido gigantes presupuestos para la construcción de una plaza o la remodelación del Teatro Nacional, entre otros.

Durante esta toma de decisiones, por obviedad, nosotros (los políticos) tomamos bandos dependiendo de nuestra ideología partidista, siendo congruentes, el oficialismo debería de trabajar en la misma dirección, desde los ministerios, presidencia y diputados. Por otro lado, desde la oposición no siempre actuamos en la misma dirección que el partido en gobierno, criticamos cuando se debe de criticar y apoyamos cuando se debe de apoyar.

Sin embargo, el partido oficialista ha demostrado una carente congruencia a la hora de tomar decisiones y dar criterios en la materia que compete a cada uno de sus órganos. Podemos recalcar aquellos momentos incómodos y tediosos en que estos no van en la misma dirección y se contradicen. Primeramente, la integración a la OCDE, el “trapo de dominguear” por parte del Poder Ejecutivo –y con toda la razón—no obstante, existen proyectos de ley como el  20.861 conocido por buscar ponerle topes a las tasas de interés “tasas de usura”, que viene a hacerle una zancadilla a la integración de la OCDE, ya que este organismo no apoya este tipo de herramientas sin las metodologías adecuadas, metodología cual este proyecto carece.

De igual manera, tenemos el proyecto de ley 21.017, de gran renombre porque buscar ponerle impuesto a los excedentes de las cooperativas. Este proyecto representa en su máxima expresión las diferentes direcciones que toman en el oficialismo, por un lado existe el apoyo del Ministerio de Hacienda y hasta el presidente de la República, sin embargo por otro, el vicepresidente no apoya la iniciativa, no da alternativas de recaudación ni sugerencias para modificar el texto, señal importante que evidencia la poca coordinación a la hora de dar criterios por parte del Poder Ejecutivo, y sin mencionar a algunos diputados oficialistas que no apoyan esta iniciativa.

Por otro lado, la reforma fiscal nos alertó de la necesidad de una mayor control del gasto y una reactivación eficiente, por lo que el Poder Ejecutivo se ha comprometido en ser responsables en la utilización de los recursos públicos y en buscar los mecanismos necesarios para que se dé una crecimiento económico importante para así salir de la difícil situación en la que el país aún se encuentra, no obstante, el año no dio un inicio óptimo para el logro de estos objetivos, iniciando con un la noticia en que el ICE pide un aumento del 20% en la tarifa de la luz o la falta de propuestas para reactivación económica de parte del Ejecutivo.

Las diferentes direcciones y la poca coordinación por parte del Poder Ejecutivo son una pena, hoy más que nunca los costarricenses exigen a los políticos que los representan, que no se contradigan criterios y que se tomen las medidas necesarias para que el país avance de una manera óptima para alcanzar las metas y objetivos que la ciudadanía necesita, porque lo que se necesita hoy en es más políticos congruentes.

María Inés Solís Quirós Columnista

Diputada vicepresidenta de la Asamblea Legislativa. Máster en administración de empresas y licenciada en comunicación de mercadeo. Fue directora de Costa Rica para Expo Shanghai y jefa de logística del Ministerio de Comercio Exterior.

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