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Si perdemos la memoria, estaremos condenados a repetir nuestros errores. Eso es lo que nos puede suceder con Crucitas.

El futuro de Crucitas, como el del país, está en el desarrollo sustentable; nunca en retroceder al extractivismo. Volver a la minería, como pretenden algunas voces respaldadas por grandes billeteras, será peor que la enfermedad.

Con un cinismo que no deja de sorprender, el PLN hoy se rasga las vestiduras con las noticias sobre Crucitas.  Apelando al olvido, esa fracción legislativa lanza hoy rayos y centellas, indignadísima, contra quienes hace ya 8 años demostramos, en los Tribunales de Justicia, que el Proyecto Minero Crucitas era absolutamente ilegal, y que los estudios aprobados por ese gobierno del PLN tenían enormes contradicciones y vacíos, que de haberse permitido aquel proyecto minero, se habría generado un daño ambiental de proporciones gigantescas, que aún sobrepasaría, por mucho, lo malo que hoy sucede ahí.

Pero el nivel de olvido no queda ahí. Pretenden haber olvidado que la empresa bendecida por el PLN, que llevaría adelante esa dizque “actividad ordenada”, llegó a infiltrarse en lo más íntimo de la Sala I de la Corte Suprema de Justicia, para robarse el borrador de la sentencia de casación sobre el caso. Afortunadamente hubo alguien que denunció y el resultado fue la salida por la cocina del Magistrado Suplente Moisés Fachler. Hasta el escándalo del cementazo, no habíamos tenido tal evidencia del manoseo mafioso de nuestra institucionalidad democrática.

Amparado en el olvido y el cinismo, el Jefe de Fracción del PLN se deja decir en Twitter, de manera absolutamente irresponsable, que la causa de lo que sucede hoy en Crucitas es culpa de la judicialización de la política. Con absoluto irrespeto a la ciudadanía responsable, el diputado Benavides se queja de la gente que, ejerciendo sus derechos, le pide cuentas a quienes han pedido el voto para gobernar. A como va, sólo le falta sacar un proyecto de ley para prohibir las denuncias judiciales a la clase política. Algunos ladrones de cuello blanco aplaudirán con frenesí.

Hay que combatir esa enfermedad del olvido, que cuando se combina con el cinismo se vuelve muy peligrosa. Por ahora, conviene recordar un pasaje de la Sentencia del Tribunal Contencioso, número 4399-2010, de las 10 horas y 40 minutos del 14 de diciembre del 2010, confirmada luego por la Sala I de la Corte Suprema de Justicia:

En relación con este punto, es necesario indicar que en el presente caso ocurre algo excepcional y es que las distintas ilegalidades detectadas y las nulidades declaradas, son todas coincidentes en el sentido de que tendían a la aprobación del proyecto minero Crucitas y varias de ellas se dictaron estando vigente un decreto ejecutivo de moratoria de la minería metálica de oro a cielo abierto, todo lo cual hace viable pensar como posible una eventual concurrencia u orquestación de voluntades para llevar adelante, de cualquier manera, este proyecto minero. Por ello, dada su intervención en el desarrollo de las conductas aquí declaradas ilegales y anuladas, resulta pertinente comunicar lo resuelto al Ministerio Público para que allí se determine si es procedente o no seguir una causa penal en contra de alguna de las siguientes personas: Osear Arias Sánchez, Roberto Dobles Mora...

Ah, pero no, para don Carlos Ricardo y la fracción del PLN los culpables son los que sacamos a la luz todo esto.

Ya nos encargaremos de seguir ejercitando la memoria, para desnudar el cinismo. El mismo que hoy empieza a levantar voces a favor de permitir de vuelta la minería metálica a cielo abierto en el país.

El futuro de nuestro país debe seguir transitando hacia el desarrollo sustentable; es decir, la apuesta por el uso de los recursos, de manera que puedan disfrutarlo las generaciones que aún no han nacido. La minería legal o ilegal, así como la extracción petrolera, son incompatibles con el desarrollo sustentable. Son el ejemplo perfecto de su propia contradicción.

Si hay algo que hemos aprendido a lo largo de todas estas luchas, es que en el trópico húmedo no hay una sola actividad minera que haya sacado de la pobreza a ningún país, y que no haya dejado a los pueblos peor de como los encontraron, pues cuando la minera se va les deja los despojos y la miseria.

La presencia del Estado y la inversión pública en la zona son claves para cambiar el panorama. Esperamos de este gobierno que haga historia y no vuelva a abandonar a Crucitas.