Es una mañana soleada y salgo temprano de casa. Unos cuantos minutos después llego al lugar de destino, según me me indica waze. Busco una casa amarilla con tres árboles de frente. Camino un poco más y la encuentro.

En la entrada de la casa me encuentro con una señora rubia, una niña y un niño. Un poco perdida le pregunto: ¿es la casa de Kevin Casas? , me responde. Naturalmente, ella llama a Kevin y él sale a recibirme. De un beso en la frente él despide a los niños y de beso en la boca a Simone, así se llama su esposa. En un rato vuelvo, dice Simone antes de irse.

En seguida muchos fantasmas y estereotipos de la época del TLC se caen dentro de mi cabeza. Claro que tengo una ventaja, en aquella época yo aún era muy joven para entender algo de política. Pero vívidamente recuerdo haberme escabullido entre la multitud que marchaba por el NO.

Recuerdo que la Dirección del colegio había solicitado no usar el uniforme durante las manifestaciones. Era muy fácil reconocer las icónicas blus...