Este artículo representa el criterio de quien lo firma. Los artículos de opinión publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de este medio. Delfino.CR es un medio independiente, abierto a la opinión de sus lectores. Si desea publicar en Teclado Abierto, consulte nuestra guía para averiguar cómo hacerlo.

Como con cualquier tema complejo en materia fiscal, entender de forma apropiada por qué debe aumentarse la partida del servicio de la deuda en el presupuesto nacional es complicado, lo que da pie a manifestaciones que no se ajustan a la realidad y complican la valoración apropiada del asunto. Este artículo busca dar una luz de orden técnico sobre el tema, a fin de que se analice el tema con todos los elementos de juicio apropiados.

Para empezar, y sin perder la mala costumbre de los economistas, supongamos que partimos del año 1 y el gobierno ha previsto, de manera muy certera, que el déficit de ese año será de 100. La deuda que coloque para financiar ese déficit pretende distribuirse en tres plazos de vencimiento: un 30% a un año, 30% a dos años y 40% a tres años. De esta manera el gobierno deberá presupuestar para el año 2 una autorización de endeudamiento, o sea, en la partida de amortización, el monto del déficit que habrá para ese año y el monto necesario para renovar la deuda que venza en ese periodo. Para el año 2 se prevé de nuevo un déficit de 100, por lo que el gobierno envía un presupuesto que requiere una autorización de endeudamiento de 130, los 30 sería la deuda colocada en el año 1 con un plazo de vencimiento de un año y se constituye en la partida de amortización.

Ahora bien, ¿qué pasaría si el gobierno no logra cumplir su plan de deuda y debe colocar más deuda a plazos más cortos, o sea, más deuda con vencimiento a un año? Si luego de enviar el presupuesto, el gobierno se ve obligado a colocar más deuda con vencimiento a un año y menos deuda con otros vencimientos, tendrá un faltante en la partida de autorización de endeudamiento, que en algún momento deberá resolver. Para volver al ejemplo, supongamos que al final del año 1 la realidad en cuanto a los plazos de vencimiento de deuda fue así: 40% a un año, 30% a dos años y 30% a tres años, eso en lugar de lo que se tenía previsto. La partida de amortización de deuda, entonces, tendrá en el año 2 un faltante de 10, que deberá completarse con un presupuesto extraordinario en alguna parte del año.

¿Por qué se tuvo que colocar más deuda que vence en un año y menos a plazos más largos? Bueno, la explicación aquí en realidad no es compleja y depende básicamente de un factor, aunque hay otros elementos: la incertidumbre. Cuando un inversionista no tiene certeza, o al menos un buen grado de certidumbre, de que las tasas de interés no van a subir, entonces prefiere invertir a corto plazo para proteger sus inversiones, buscando maximizar sus rendimientos. Es un movimiento esperable de quienes invierten recursos propios o de terceros, lo que sucede también con la deuda pública, pues en periodos de alta incertidumbre los porcentajes de deuda con vencimientos a plazos cortos tienden a subir.

Otro elemento que debe aclararse es que esto no significa que haya más deuda, si se observa el ejemplo, al cabo del año 1 terminaremos con el mismo nivel de deuda, 100, pero una parte mayor vencerá al cabo de un año y solo eso ya requiere un movimiento en el presupuesto. Estos movimientos, además, son parte del financiamiento del gobierno central, no son gasto, por lo cual ajustar la partida del servicio de la deuda no modifica el déficit previsto. En nuestro ejemplo el déficit del año 2 seguiría siendo el mismo, 100, a pesar de que la partida de amortización requiera subirse de 30 a 40.

Otras razones podrían afectar la partida del servicio de la deuda, como se había señalado, y provocar que se requiera incrementar esa partida. En primer lugar, el presupuesto nacional está en colones, por lo que para colocar deuda en dólares debe preverse un tipo de cambio promedio para el año, así que si sucediera una fuerte devaluación entonces se deberá pedir una ampliación de la partida de amortización para solventar el costo más alto de la moneda estadounidense. Segundo, la normativa aplicable al endeudamiento público permite hacer canjes de deuda y esos canjes no “consumen” la partida de amortización, si se preveía hacer X monto de canjes y resultó al final un monto menor, entonces se requerirá pedir una ampliación en la partida de amortización.

Tercero, si se preveía un déficit de 100 en el año, pero al final fue de 110 y una parte o la totalidad de ese déficit adicional se debió financiar a un año de vencimiento, entonces también deberá en algún momento pedirse un ajuste extraordinario en el presupuesto del año 2. Así que técnicamente pueden darse diferentes razones que expliquen esos ajustes y ya en el pasado por alguna de ellas se ha debido hacer algún cambio en el servicio de la deuda, vía presupuesto extraordinario.

Explicar el tema con ejemplos numéricos es más sencillo, aunque el problema tiene su complejidad técnica. Lo importante es entender por qué pasan estas cosas y qué relación tiene hoy con el contexto fiscal en que nos encontramos.