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Momentos como el actual se pueden convertir en una oportunidad para integrar perspectivas diferentes, aún cuando tal vez no sean las que nos hacen sentirnos más cómodos. Por ejemplo, yo siento mayor seguridad pensando desde las perspectivas de la educación y las ciencias, y sin embargo, como ciudadana debería pensar también desde la economía y la política. De cualquier forma, la complejidad de los problemas del Siglo XXI nos invita a avanzar en nuestra capacidad transdisciplinar.

Como bióloga y educadora, he trabajado por varios años en una universidad estatal. Algunos asocian eso con una filosofía “comunista”, pero esa es una etiqueta que frecuentemente se otorga a la ligera y que en muchos casos no se cumple. En el mío, no solo es porque confío en la historia, que nos reporta las consecuencias negativas de ese tipo de extremismo. Mi filosofía también viene de vivir en un ambiente rodeado de personas empresarias, incluyendo a mi padre, emprendedor del sector industrial, a mi esposo que trabaja en una empresa familiar del sector comercial, y a familiares, amigos y amigas que admiro y respeto.

Se le alude a Winston Churchill la frase: "Algunos ven a las empresas privadas como un depredador que debe ser disparado, otros como una vaca que debe ser ordeñada, pero pocos son aquellos que las ven como un robusto caballo que tira de la carreta". Conozco de cerca el discurso que vilifica a los empresarios, sin reconocerles ese rol fundamental en la sociedad. Eso ha causado mucho daño y resentimiento, y creo que es consecuencia en gran medida de discursos políticos manipuladores de ciertos grupos y de vacíos educativos que urge cambiar. Pero sabemos que el mundo no es blanco o negro y hay una gran diversidad de modelos económicos o tonos de gris en ese continuo que a veces se describe como un eje izquierda-derecha. ¿Dónde estamos nosotros? Creo que Costa Rica siempre ha buscado el centro, y el momento actual no es la excepción.

En la línea de Churchill he estado buscando una metáfora que describa lo que Costa Rica ha buscado históricamente. Pensé en algún momento en los dos bueyes de la carreta típica, pero estamos en el 2018 y creo que una mejor metáfora serían los dos motores de propulsión en un modelo único de cohete espacial, en la línea de los que diseñan en SpaceX. Un motor representa el sector privado, el otro el público, lado a lado. Esto no fue idea de las últimas dos o tres administraciones, sino una herencia de hace al menos 60 años, y tiene sus ventajas y desventajas. Pero el sector privado no puede ignorar los grandes aportes del motor que lleva a la par, puesto que el sector público ha hecho una labor importantísima para lograr la salud y el nivel educativo y científico del capital humano que ha permitido el crecimiento de la industria y el comercio, la inversión extranjera y el turismo, entre otros.

Ahora, sobre nuestra nave. Para que el país haga frente a los retos actuales y se adapte a los cambios, nadie puede negar que se deben hacer ajustes a los motores. El motor del sector público debe hacerse mucho más liviano y eficiente, y el del sector privado, debe obtener por parte del gobierno mejores condiciones de operación. Pero sin duda alguna, las gestiones de mantenimiento y dirección de la nave requieren de un buen líder, como en el caso de Elon Musk en SpaceX.

¿Quién queremos que sea el líder que maneja esta nave hacia el futuro durante los próximos cuatro años? Yo quisiera como mínimo, un líder que actúa de manera íntegra y responsable, respetando la constitución política y los derechos humanos, y exigiendo que cada vez se respeten más. Eso nunca debería dejar de ser prioritario, por más cambios que traiga el futuro. Equivalen a los reglamentos nacionales e internacionales para el manejo responsable de naves, para alcanzar el destino elegido evitando accidentes desastrosos. También quisiera un líder que comprende, y en profundidad, los retos de este pequeño país en el contexto global del Siglo XXI. El futuro nos llama, y nada justificaría un retroceso hacia los problemas de un pasado lejano. Tengo la esperanza de que una mayoría de costarricenses vamos a reconocer a ese líder, y vamos a salir a votar por él para garantizar el mejor manejo de nuestra nave hacia el futuro.