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Acercamiento

Según la Universidad de Oxford, el 47% de los trabajadores de EEUU corren el peligro de que sus puestos de trabajo se automaticen. En esta misma línea, la OIT considera que en los próximos 20 años, el 56% de los empleos tienen riesgo de ser automatizados. Por su parte, el Banco Mundial estima que dos tercios de todos los puestos de trabajo, en países desarrollados pueden correr este mismo riesgo.

Datos como los anteriores, nos deben hacer reflexionar sobre los retos que representa el futuro del trabajo. Y es que ese futuro, es hoy, es mañana, y no solamente dentro de los próximos 5 o 10 años. Los desafíos que este tema representa en materia de empleo, educación, economía y seguridad social, deben ser parte esencial de la agenda nacional.

Un claro ejemplo…

Para nadie es un secreto, que Costa Rica ha variado su estructura productiva. Por ejemplo, la industria de servicios pasó de representar un 10% de la producción del país en 1966, a un 28% en 1991 y a un 40% en el 2012, convirtiéndose en la actividad más importante. Hoy, ese porcentaje sin duda alguna continúa su curva ascendente, razón por la cual debemos entender que las necesidades del mercado, representan las mejores oportunidades para crear empleos.

Cada vez es más común escuchar noticias sobre empresas multinacionales, especializadas en alta tecnología de software, industria médica, centros de servicio de varios tipos, como financieros, de soporte, entre otros. Lo cierto es que este sector está en constante crecimiento, tal y como lo ha confirmado en los últimos años el Banco Central al indicar un notable aumento de su participación dentro del PIB.

En estos procesos, si bien es cierto se generan empleos, la relación entre el crecimiento económico y la creación de puestos de trabajo, no siempre reflejan los números que se desearían. Y esto, básicamente por la naturaleza de los nuevos empleos que se forman en este tipo de economías.

En relación a ello, Klaus Schwab, ejemplifica perfectamente esta situación, al comparar la realidad de Detroit en 1990 -por entonces un importante centro de industrias tradicionales- con Silicon Valley en 2014. En 1990, las tres mayores empresas de Detroit tenían una capitalización de mercado combinada de 36.000 millones de dólares, unos ingresos de 250.000 millones de dólares y 1,2 millones de empleados. En 2014, las tres mayores empresas de Silicon Valley tenían una capitalización de mercado considerablemente más alta -1,09 billones de dólares- y generaban más o menos los mismos ingresos -247.000 millones de dólares-, pero tenían diez veces menos empleados -137.000-.

Visto esto, debemos preguntarnos: ¿contamos con la estructura necesaria para atender este fenómeno?.

¿Cómo prepararnos?

Definitivamente en educación y seguridad social, encontramos excelentes ejemplos de áreas que deben priorizar sus esfuerzos para enfrentar los retos generados por el futuro del trabajo.

Sin embargo, otra de las formas de abordar esta problemática, se basa en los servicios de empleo. Costa Rica, según la OCDE, se encuentra en una etapa incipiente en lo que a este tema se refiere. Dicha organización pone en contexto la necesidad de aumentar la cobertura de los programas existentes, mejorar la articulación integral entre dicha oferta programática y establecer presencia de forma regional de los servicios de empleo a nivel país.

Un servicio público de empleo, debe entenderse como un sistema nacional destinado a mejorar la organización del mercado de trabajo, facilitando el encuentro entre oferta y demanda, buscando además; ayudar a que los trabajadores desocupados se reintegren al mercado laboral en el menor espacio de tiempo posible. En este proceso, deberá mantener un acercamiento profundo con el sector privado, provocando que los empresarios puedan contratar personal de acuerdo a sus necesidades, aumentando así su productividad y competitividad.

Lo anteriormente descrito no es nuevo, ya nuestra Constitución Política en su artículo 72 estableció que “El Estado mantendrá, mientras no exista seguro de desocupación, un sistema técnico y permanente de protección a los desocupados involuntarios, y procurará la reintegración de los mismos al trabajo.” No obstante, al día de hoy resulta palpable que, existe un gran camino que recorrer en este tema.

El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, como ente rector en materia de empleo, se encuentra trabajando en un cambio de paradigma, que permita encaminar su gestión hacía esta visión. Y durante este proceso, elementos como la prospección laboral, orientación profesional, formación y la intermediación e inserción laboral serán conceptos claves.

La prospección como una primera etapa, para entender la integración de las fuerzas de trabajo, vista como la compilación e interpretación estratégica de información sobre las futuras competencias y tendencias en el mercado laboral. Por su parte, la orientación laboral, permitirá a los usuarios de los servicios de empleo tener acceso a información, servicios de colocación y la oferta de formación existente. Luego, la formación de la fuerza laboral, con especial énfasis en las competencias que mejoran la capacidad de las personas con miras a encontrar y conservar un trabajo, progresar en un determinado puesto o incluso cambiar de empleo, adaptándose a la evolución de la tecnología y las condiciones del mercado de trabajo. Por último, la intermediación e inserción laboral, buscará la debida inclusión del recurso humano al mercado de trabajo.

Pero además, será elemental reforzar los servicios de empleo, con programas de incentivos empresariales, con la clara finalidad de poder orientar políticas de contratación hacía poblaciones cuyo perfil de empleabilidad enfrenta mayores retos de inserción, como lo son las personas que viven en condición de pobreza, discapacidad, jóvenes y mujeres.

Todo lo anterior, en miras de reducir el desempleo y la informalidad, ambos fenómenos que nos han venido afectando en los últimos años se verán agravados, si agregamos el shock que se generará en la región, a partir de los cambios producidos por la llamada cuarta revolución industrial.