En 2013, una joven de 16 años se levantó en contra del terrorismo y la opresión de una sociedad acechada por ideologías extremistas. A su corta edad, nos dejó una lección de cómo se ganan las batallas contra la corrupción social al decir: “Un niño, un maestro, un libro y un lapicero pueden cambiar el mundo”.
Hoy veo ese espíritu joven, de coraje y lucha en la juventud limonense. Porque, así como Malala abogó por una lucha con “libros y lapiceros, no con armas”, la juventud de esta provincia día con día despierta la esperanza de una nueva Limón al decir “no nos rendimos, no abandonamos nuestros sueños”.
Sola la juventud tiene una capacidad extraordinaria de resiliencia, hemos desarrollado una mayor empatía ante las crisis políticas, sociales y climáticas, creando una generación con más conciencia y capacidad de sentir el dolor ajeno transformándolo en oportunidades de cambio. Así que, hoy les digo: no se rindan, el cambio está en nuestras manos.
Para prueba de ello, desde la zona indígena de Talamanca, Albin Morales un joven de 26 años venció los obstáculos más difíciles como el idioma y la distancia, para llegar a sostener su título como Licenciado becado por la Universidad Nacional de Costa Rica, frente a las lágrimas de orgullo de sus padres.
El año pasado, nuestro país fue representado por la poeta y activista caribeña Karina Obando en el Foro Feminismos Negros, llevado a cabo durante la primera semana de febrero en Barbados. La joven limonense ha plasmado sobre las hojas de su libro Coral Mamífero, una visión de la resistencia afrodescendiente con una marcada connotación hacia la resiliencia, la libertad y el surgimiento de las comunidades limonenses por encima de las cadenas del sufrimiento y la violencia.
Así como ellos y ellas, esta provincia alberga en sus rincones cada vez más ejemplos de personas jóvenes haciendo el cambio. Sin embargo, es indispensable construir redes de apoyo a su alrededor, compuestas por un núcleo familiar sin violencia, un estado social que les dé oportunidades de estudio, trabajo, vivienda digna, así como una sociedad sostenida sobre la base del arraigo humanístico y altruista.
Sé que no pasa desapercibido ante nuestros ojos, el progresivo desgaste de nuestros valores como sociedad pacífica y democrática. El avance infeccioso de los autoritarismos y los ensordecedores discursos de odio, han socavado nuestros muros de una convivencia social sana. Mientras el adulto centrismo gobernante invierte sus mayores en una disputa por la verdad absoluta, las juventudes padecen el crecimiento de la desigualdad y el abandono de una política pública construida de manera integral y sostenible en el tiempo.
Ya es hora de un acto de justicia en el cual los adultos reconozcan cómo han fallado en proteger y guiar, dejándonos a las juventudes con el peso de luchar por nuestro futuro. A la juventud limonense: sé que todo parece duro y desalentador, pero ustedes son los que pueden transformar el futuro de la provincia; es tiempo de dar un paso adelante y exigir lo que por derecho es nuestro, un futuro digno.
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