Durante casi tres años de gobierno, la administración Chaves Robles se ha esforzado en dar la impresión al público de que es un hombre fuerte, capaz de solucionar los grandes retos que tenemos como país y que, especialmente, es él —y solo él— quien debe tomar las riendas para llevarnos por el camino del desarrollo social y económico, para llegar a ser como Singapur o algo así.
Es por ello que parte de la estrategia de comunicación chavista ha sido mantener discursos fáciles de entender para la mayoría, aunque bastante simplones a grandes rasgos. Un ejemplo de esto es caracterizar a él y a sus seguidores como “jaguares”. Es curioso que el pobre felino saliera rascando, porque los encargados de posicionar eurobonos decidieron llamar a la economía del país así, como parte de un movimiento de marketing que tropicaliza el concepto de los tigres asiáticos (Corea del Sur, Hong Kong, Singapur y Taiwán).
Y bueno, el Gobierno de la República se montó en el jaguar y no lo ha soltado. Empezaron con un proyecto de ley que quisieron llevar a referéndum, pero que era inconstitucional; luego, presentaron una segunda versión “depurada”, que también resultó serlo, y finalmente lo abandonaron con una tercera versión que no cambiaba nada y solo iba a significar un gasto de plata enorme. Pero ellos no dejan ir al pobre jaguar… Pincitos de bronce bañados en oro, camisas, una interpretación del rugido que no puede dar más congoja.
A pesar de que utiliza al pobre animal para identificarse a sí mismo y a sus seguidores, nuestro Rodri es bueno para rugir contra la “prensa canalla”, diputados de la república, jueces y magistrados, fiscales y quien sea que atente contra sus designios. Pero bastó que llegara Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, para oírlo ronronear.
Es hasta triste ver a un señor que se caracteriza por andar gritando ante cada pregunta incómoda de la prensa y por dárselas de “hombre fuerte”, rendirse a lo que pidan los gringos. Lo primero que, a todas luces, resultó raro fue limitar la participación de Huawei en la implementación de la tecnología 5G, a pesar de que la empresa china posee mejor tecnología y es más económica, afectando directamente la capacidad de competir del ICE en un mercado que quedó libre para la competencia de Liberty y Claro. Esto claramente provenía de la administración Biden, pero si se comportaban así con los demócratas, ¿qué nos podía esperar con el populista naranja? Spoiler: nada bueno.
Recientemente, lo más escandaloso fue aceptar la llegada de 200 migrantes de países asiáticos y africanos en situación migratoria irregular, haciendo segunda al jueguito en contra de la población migrante en el país norteamericano y recibiendo a niños, mujeres y adultos mayores que, según el reporte de la Defensoría de los Habitantes, ni siquiera sabían en qué país estaban y no contaron con el acompañamiento de las instituciones que debieron garantizar sus derechos.
Y para poner la cereza sobre el pastel de la domesticación del señor jaguar, Costa Rica se abstuvo de votar una resolución en la ONU que condenaba la invasión de Rusia al territorio ucraniano, de la cual fue copatrocinador. Incluso después de que Chaves fuera condecorado por el gobierno de Ucrania por “su lucha por la paz en Ucrania”, ceremonia en la que se dejó decir:
Tenemos la firme convicción de que el mundo, todas las naciones, debemos respetar la autodeterminación de todos los pueblos”.
Pero este principio que mencionó Chaves lo está dejando en un segundo plano en el país que gobierna. ¿Cuánto más está dispuesto “el jaguar” a entregar con tal de quedar bien con el socio comercial del norte? ¿Dónde fijamos el límite del entreguismo?
Rodrigo Chaves fue elegido presidente de la república, pero el solito eligió ser un servil empleado de la administración Trump. Seguirá excusándose en los circos de los miércoles mientras insulta y grita a quien se atreva a pensar diferente o a cuestionarlo, según él rugiendo hacia adentro y evidentemente ronroneando hacia afuera.
Y me queda en la cabeza la versión tica de un cover argentino que menciona a Milei, usado en la anterior campaña, “Chaves se cree jaguar, pero es solo un gatito”.
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