El programa también contó con el apoyo de  la iniciativa Finanzas para la Biodiversidad (BIOFIN) del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), junto con el Sistema de Banca para el Desarrollo y el Instituto Costarricense de Turismo (ICT).

Así, Raíces seleccionó a 14 emprendimientos que representan de los siete territorios indígenas de la Zona Sur de nuestro país, (dos emprendimientos por cada pueblo).

A partir de ahí empezó la fase uno del programa, la cual de septiembre a diciembre del año anterior trabajó un periodo de incubación en el que los emprendimientos contaron con capacitaciones de parte de Impact Hub, para construir su modelo de negocio y desarrollar su prototipo de empresa.

Paralelamente, las PYMEs ingresaron a una fase de gestión de fondos, en el mes de noviembre, en la que los emprendimientos se prepararon para recibir capital semilla con el cual desarrollar sus proyectos de negocio. Estos fondos no reembolsables y fueron entregados en fases, de acuerdo al avance del programa.

Según indicó la líder el proyecto y miembro de Impact Hub, Carmen Reyes del Valle a Delfino.cr, gracias a un monitoreo previo realizado por PNUD, las organizaciones parte ya tenía claro cuál era el escenario en el que trabajarían, lo que permitió desarrollar el programa con el objetivo de contribuir a la conservación de la biodiversidad, a la revalorización de la cultura indígena y a la igualdad de género en estos territorios.