Algunos datos relevantes. Actualmente existen 228 cardenales, y de ellos sólo 128 pueden elegir al Papa —menores de 80 años—. El conclave más largo de la historia tardó dos años, nueve meses y dos días, y terminó con el nombramiento de Gregorio X en 1268. También, entre los más cortos están los correspondientes a los años 1503, 1939 y el de 2005 en unas cuantas horas. Finalmente, para la elección del jefe del Vaticano se requieren dos tercios de los votos.

La Corte Suprema de Justicia cuenta con 22 puestos, su composición es mayoritariamente integrada por hombres, y para la elección de la presidencia se requieren de 12 votos. Vemos algunas similitudes, pero de seguro los viajes a Roma eran cansados, los medios de comunicación lentos y quizás, el uso de las palomas mensajeras eran los correos electrónicos de la actualidad. Imaginemos lo complicado que era alcanzar acuerdos entre una importante cantidad de cardenales, con diversas lenguas, con las presiones de los reyes de toda Europa; por ende, esperaría que el próximo lunes obtengamos la buena noticia de que se habrá alcanzado un acuerdo para el bien de la onstitución.

En la actualidad, se han utilizado dos días en la elección, y no ha sido posible que emane el “humo blanco” del edificio ubicado en el barrio González Lahmann, manteniéndose cuatro personas en la “batalla” por el máximo puesto en el Poder Judicial, un gran privilegio sin duda, pero también, una gran responsabilidad. Por ese asiento, han pasado personas que han dejado su huella, tales como Fernando Baudrit, Ulises Odio, Miguel Blanco y Luis Paulino Mora, entre otros, por ello espero que prontamente se consigan los votos necesarios y se logre acercar las posturas para bienestar del pueblo costarricense.

¿Exceso de opciones, falta de liderazgo o ausencia de negociación?

Creo, que la incapacidad para nombrar al máximo/ a jerarca, las discusiones acerca de sí la votación deben ser pública o no, así como el atraso en la elección del nuevo fiscal general, son situaciones que no favorecen el desarrollo y curso ideal de la Institución. Necesitamos como servidores que, el nuevo jerarca empiece a sembrar su política de trabajo para los próximos años, y así cosechar juntos —ciudadanía incluida— los frutos de ese plan de trabajo, visto como la visión institucional a futuro.

Espero, que la imposibilidad de escoger al jerarca no sea una continuación de la masificación de las funciones de la Corte Plena, la mora judicial que impera en nuestra Institución, o a la lucha de poderes a lo interno de la misma. En días pasados, a la luz de las declaraciones del otrora presidente Cruz Castro y otros magistrados (Doña Roxana por ejemplo), relativas al exceso de trabajo de la Corte Plena, esperaba que dichas situaciones cambiaran de rumbo, y que se iba a maximizar el tiempo, y así mejorar los tiempos de respuesta en la evacuación de todo el trabajo del máximo órgano del Poder Judicial, pero veo que no ha sido así, ya que vamos por dos días en los cuales ninguno de los/ as candidatos/ as logra aglutinar la docena de votos requeridos.

Espero que esa situación sea a raíz de los excelentes atestados de quienes aspiran al puesto y a las dudas de quienes eligen, al momento de la elección, ello ante la variedad de postulaciones. Pues en nada viene a favorecer a la institución, si, por el contrario, obedece a la falta de liderazgo o ausencia de negociación.

Soy un convencido de que los líderes nacen, y con los años se van puliendo, no dudo que entre ese grupo de jerarcas hay personas que tienen las capacidades para unir, no para dividir; también para encontrar los puntos donde confluyan los intereses de todos los demás, así como las aptitudes para ser admirado/ a y llevar a buen rumbo ese barco llamado Poder Judicial.

El país les exige que se sienten a negociar, que concilien sus deseos, que pongan de lado sus intereses personales —si los hubiese— porque ustedes como nosotros, están bajo el manto de la Carta Magna y la ley, y como miembros de los supremos poderes tienen una gran responsabilidad, y tengo la confianza que los mueve el afán de convertir a Costa Rica en un mejor lugar, donde gobierne la paz y la armonía social. Recordemos que, el poder judicial invierte millones de colones en justicia restaurativa, publicaciones en torno a ponernos en los zapatos de los usuarios, por ende, son ustedes, quienes deben dar primeramente el ejemplo, y así sucesivamente seguiremos sus pasos, todo ello para el bienestar del país.

 

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