Este artículo representa el criterio de quien lo firma. Los artículos de opinión publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de este medio. Delfino.CR es un medio independiente, abierto a la opinión de sus lectores. Si desea publicar en Teclado Abierto, consulte nuestra guía para averiguar cómo hacerlo.

¿Han escuchado de las Áreas Marinas de Pesca Responsable? Son herramientas de co-manejo entre el Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura (INCOPESCA) y las comunidades pesqueras, que tienen como objetivo el manejo de los recursos pesqueros en áreas con características particulares e importantes. Dentro de estas áreas se regula la actividad pesquera para asegurar el aprovechamiento responsable y a largo plazo de los recursos pesqueros. Las regulaciones que las rigen son particulares de cada área, y están en su respectivo Plan de Ordenamiento Pesquero (POP), donde se especifican las artes de pesca autorizadas, las especies y tallas mínimas de captura, así como las zonas donde se permite o se prohíbe la pesca.

Una de estas áreas se encuentra en Isla Chira, una isla ubicada en el Golfo de Nicoya. El Área Marina de Pesca Responsable (AMPR por sus siglas) Palito-Montero tiene diez años de existir, durante los cuales ha dado grandes pasos para lograr una gestión pesquera responsable y sostenible. En esta área solo se permite el uso de cuerda de mano con anzuelos grandes, y que usen carnada viva como la sardina o el camarón. Este tipo de pesca es selectiva y captura individuos adultos o que ya hayan alcanzado su talla de primera madurez sexual, es decir que se hayan reproducido por lo menos una vez, principalmente capturan la corvina reina cuando miden 55 cm o más.

Para garantizar que lo anterior se cumple, las personas pescadoras del AMPR han ido generando de forma voluntaria un mecanismo de vigilancia preventiva, incluso de noche designan a personas para que realicen la tarea.

Sin embargo, a pesar de esos esfuerzos aún se reportan distintos casos lamentables, tan solo en lo que va del 2020 se han reportado diez incidentes relacionados a la pesca ilegal. El pasado 1 de abril, dos pescadores que estaban camino a realizar la pesca en el AMPR se encontraron un pedazo de cien metros de trasmallo de siete pulgadas (que es ilegal en el AMPR) enredado en el arrecife rocoso. ¡Un arte ilegal dentro del área! Adentro se hallaron muertas cuatro corvinas reina (Cynoscion albus) y una tortuga carey (Eretmochelys imbricata). Por si fuera poco, el pasado 8 de abril apareció muerta otra tortuga carey más pequeña en la orilla de Isla Chira, con supuestas marcas de trasmallo. La tortuga carey es una especie declarada en peligro crítico de extinción (Lista Roja UICN) y que es protegida por instrumentos internacionales a los que Costa Rica se ha adherido, como la Convención sobre la conservación de las especies migratorias de animales silvestres (CMS) y la Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres (CITES).

Además, el uso de artes ilegales es una problemática seria porque suele capturar los peces grandes, pero también los pequeños, sin distinguir entre los individuos que hayan alcanzado esa primera reproducción, por lo que se le quita a la población la capacidad de recuperarse de la extracción y se agota la cantidad disponible de recurso.

A lo anterior hay que sumarle la preocupación que existe sobre el rol y acompañamiento de INCOPESCA y el Servicio Nacional de Guardacostas, dado que estos incidentes han sido reportados, pero continúan ocurriendo. Se entiende también que la sobreexplotación que ha sufrido el resto del Golfo de Nicoya, puede ser un factor que haya aumentado los incidentes, pero esa no es la forma correcta de gestionar los recursos pesqueros.

Es por esto que la Asociación de Pescadores de Montero hace un llamado a la acción a las instituciones públicas y a las organizaciones no gubernamentales para fortalecer la vigilancia voluntaria y preventiva que realizan. Además, como parte de ese llamado, recuerdan que los recursos pesqueros no son inagotables, y que las acciones para protegerlos y garantizar su uso responsable son urgentes, ellos ya llevan más de diez años trabajando para lograrlo, pero el esfuerzo debe involucrar a más personas.