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La tecnología es mucho más que dispositivos y sistemas. De diferentes maneras, ejemplifica las visiones de la humanidad hacia un futuro más próspero. En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, es valioso recordar cómo el trabajo de las mujeres en tecnología subraya el verdadero cambio que estamos creando en la industria y, específicamente, en América Latina.

Veo a mis colegas – mujeres que trabajan como gerentes, ingenieras, programadoras, comunicadoras, y más – como fuentes de inspiración y esperanza. Hasta hace algunos años, era poco probable encontrar mujeres ejerciendo puestos de liderazgo en varias de las industrias ligadas a la tecnología. Dichosamente, el proceso natural de evolución de una sociedad desarrollada y libre ha cambiado ese panorama. 

A lo largo de mi carrera profesional, fue un reto encontrar mentoras femeninas en el mundo de la tecnología. Sin embargo, ese factor nunca representó obstáculo para mi crecimiento dentro de la compañía en que he laborado los últimos 14 años. Hoy formo parte del consejo de liderazgo de HP Inc, actualmente conformado por mayoría femenina.  En un campo tradicionalmente dominado por hombres, nuestra actual fuerza laboral muestra los progresos que hemos alcanzado con esfuerzos en el campo de la diversidad e inclusión (D&I), donde el talento es el único criterio para conformar un equipo.

En la actualidad, HP Inc. cuenta con una de las participaciones globales femeninas más altas en su fuerza laboral y continuamente apoya esfuerzos específicos para la región latinoamericana, donde los resultados de dichas iniciativas de inclusión en la industria tecnológica evolucionan activamente. Si a esto aunamos el incremento del recurso humano con generaciones más jóvenes, tengo la esperanza de que el aporte de las mujeres en la industria continúe creciendo.

No obstante los desafíos pasados y presentes, los escollos a los que se han enfrentado las mujeres en posiciones de liderazgo, han sentado las bases para un cambio duradero en la industria tecnológica en muchas latitudes. Un ejemplo preciso de cómo se ha forjado este arduo camino fue la matemática Katherine Johnson, quien con apenas un lápiz y una regla fue la encargada de calcular las trayectorias que permitirían que el Apolo 11 aterrizara en la Luna en 1969 y regresara a la Tierra. Continuar progresando en este campo no sólo es lo correcto para la región y la industria, es también una estrategia de negocio inteligente.

Creando un ecosistema que apoya y beneficia a la diversidad y la inclusión

Cuando pienso en cómo avanzar en diversidad e inclusión, me remonto a una de las bases de mi formación educativa: la empatía. Un valor que los líderes actuales debemos encarnar si queremos guiar nuestra fuerza de trabajo hacia metas más productivas. La empatía promueve inclusión, comprensión y autenticidad en nuestros ambientes laborales; también abre las puertas a la creatividad, energía y colaboración que demanda la verdadera innovación.

A medida que las mujeres siguen uniéndose a la industria, es nuestra obligación promover de manera permanente iniciativas de inclusión. Una compañía exitosa depende de todos sus colaboradores por igual, sin distinción de ningún tipo. En mi trayectoria he tenido diversos mentores que, con la empatía como herramienta, me impulsaron a ir más allá de mis expectativas y a siempre dar mi mejor esfuerzo. Esto sólo se puede lograr en un ambiente laboral donde las iniciativas de D&I han sido promulgadas por y para todos los colaboradores, forman parte de su cultura y han logrado su verdadero impacto.

Tengo mucha esperanza en que caminamos hacia un mejor futuro para las mujeres en tecnología. Mas mi optimismo no carece de conciencia sobre las dificultades pasadas y continuas. La industria tiene aún muchos retos que superar, especialmente en la atracción y formación temprana de talento femenino en los campos de ciencia, tecnología, ingeniería y matemática. Pero las muchas mujeres en las que he pensado en el marco de este Día Internacional de la Mujer, me recuerdan que a pesar de los retos y dudas, nuestro futuro como parte indispensable en el campo de la tecnología es próspero y tenaz.