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¿Se acuerdan del BRICS? El bloque de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, que años atrás constituía el foro de las economías emergentes y que prometían convertirse en un foro para impulsar el crecimiento económico a escala global. Grupo que se unía a otros que surgieron la década pasada, tal vez menos conocidos, como CIVETS (Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Tailandia y Sudáfrica —sí, a Ciudad del Cabo se le ubicaba en los dos bloques—). Incluso se pueden identificar otros espacios de diálogo entre economías emergentes; pero en general se trató de una coyuntura mundial muy distinta a la actual.

Pero regresemos a los BRICS, porque la semana pasada se reunieron en Brasil en la XI cumbre de dos días, con más sombras que luces. Vladimir Putin, Xi Jinping, Jair Bolsonaro, Narendra Modi y Cyril Ramaphosa no lograron construir consensos por falta de una agenda común. Esto a pesar de que el lema del encuentro fue “BRICS: crecimiento económico para un futuro innovador”.

La agenda propuesta por el anfitrión incluyó, entre otros, las siguientes prioridades:

  1. Fortalecimiento de la cooperación en ciencia, tecnología e innovación.
  2. Apoyo a la cooperación en la economía digital.
  3. Adensamiento de la cooperación para el combate del narcotráfico, la delincuencia organizada y el lavado de dinero.
  4. El acercamiento entre el Nuevo Banco de Desarrollo y el Consejo Empresarial.

Resulta interesante ver reunidos a gobernantes tan disímiles, pues hoy las posiciones de los cuatro, sobre todo del anfitrión Bolsanaro, están muy distantes. Incluso para Brasil la prioridad no está en proyectarse como la potencia regional especial y menos usar la diplomacia multilateral de sus predecesores. China impulsa su proyecto de la “ruta de la seda” como parte de su visión hegemónica de estilo confuciano, Rusia procura restablecer el proyecto hegemónico de la Unión Soviética, India está urgida de incrementar su crecimiento económico para sacar a millones de personas de la pobreza y Sudáfrica tiene una limitada proyección más allá de la región africana.

La declaración final obvió la crisis latinoamericana. El Amazonas no fue tema de conversación. Si aparecieron los conflictos de Siria, Yemen o la necesidad de desnuclearizar la península coreana. Algo muy diferente de las declaraciones anteriores que establecían líneas de trabajo. Sin embargo, cuando uno lee el informe de la agencia oficial china, Xinhua, se titula Cumbre del BRICS aporta energía positiva a paz mundial. Para Pekín el encuentro fue exitoso y podría marcar un punto de inflexión en el actual escenario de tensiones a escala global, como bien lo muestra América Latina.

En general los gobernantes mostraron posiciones mesuradas. Quizás la excepción fue el líder indio, Modi, quien exhortó a metas más ambiciosas que las contenidas en la declaración, a identificar prioridades y poner plazos para lograr un mayor desarrollo para los países miembros.

En resumen, la declaración resultó ser más un documento en donde cada gobernante incluyó aquellos temas propios que no generaran polémica. Es decir, una “declaración a la carta”, en la cual cada miembro inscribe sus temas de interés.

Entonces, ¿por qué continúan reuniéndose los miembros de BRICS? ¿Para qué continuar con la diplomacia de las cumbres que ha mostrado poca efectividad?

Por supuesto hay múltiples razones, y cada gobernante tiene las propias, como lo demuestran las declaraciones de Putin y Jinping. Pero cabe señalar que en las relaciones internacionales las instituciones, ya sean organizaciones o foros intergubernamentales u otro tipo de foros que involucre a Gobiernos, son relativamente fáciles de crear; pero difíciles de desaparecer. Para los miembros de este tipo de espacios les resulta complicado tomar la iniciativa para anunciar la extinción del foro, por lo que las dejan morir lentamente. Veremos cuánto tiempo más soportan los BRICS con este tipo de cumbres.