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Hay que soñar el porvenir, desearlo, crearlo. Hay que sacarlo del alma
de las actuales generaciones con todo el oro que allí acumuló el pasado,
con toda la vehemente ansiedad de creación de las grandes
obras de hombres y pueblos”.
Omar Dengo Guerrero

Costa Rica está inmersa en una terrible crisis fiscal, peor aún, en una espantosa crisis ética y moral, cuyos alcances han sido evidenciados hasta el tuétano con los sucesos desencadenados por el Proyecto de Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas. Un proyecto no sólo necesario, sino urgente.

Y mientras el país se desangra, salta en su defensa, desde el Olimpo, la casta de “servidores” y “exservidores” públicos autoconstituida en la más privilegiada escudándose con total descaro, en la autonomía, separación de poderes, incluso Justicia y, más grave, asumiendo una representación del pueblo que nadie les otorgado como si los demás ciudadanos ignoráramos que dichos privilegios son, en gran medida, causantes de dicha  crisis.

Pero Costa Rica —la auténtica, sencilla, austera, solidaria, trabajadora, honrada, íntegra— sabe que cuando la corrupción se posa en bastiones como el Poder Judicial, el Magisterio Nacional, ni qué hablar de los sindicatos cuyos dirigentes prostituyeron el sindicalismo cuando cambiaron la defensa de los trabajadores por odiosos privilegios, es hora de salir en defensa de los valores que hicieron grande a nuestro país.

Está claro que aunque “legales”, esos privilegios no son morales ni justos, porque se mantienen a costillas del resto de costarricenses, con dinero que el país no está produciendo, e incrementan el déficit fiscal con graves consecuencias para los más desposeídos y las clases media —la verdadera— y media baja.

En cuanto a las organizaciones de los “educadores”, lo que todos quisiéramos, en primer lugar, es que durante sus congresos y reuniones, dediquen menos tiempo a lo formal y más a los asuntos más profundos desde el punto de vista filosófico. Tal vez así, entiendan la importancia de educar con el ejemplo y decidan dedicar a la defensa de sus derechos algo de su tiempo libre y menos del tiempo de sus alumnos, cuyo derecho a la educación violan a menudo con tanta facilidad.

El Proyecto de Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas no es perfecto ni estamos de acuerdo con todo lo que establece, pero cuando la Patria llama, Costa Rica sabe responder.

Al señor Presidente de la República, le pedimos que no afloje.

A la Sala Constitucional, le recordamos que no fue creada para gobernar.

Y a la Asamblea Legislativa, que atienda al sentimiento mayoritario del pueblo, que al elegir Presidente y diputados votó  por el respeto a la dignidad humana, la libertad y los derechos de todos y cada uno de los costarricenses y que vote el proyecto por mayoría absoluta.