Mañana se cumplen cinco meses desde que estalló la crisis política y humanitaria en Nicaragua. El conflicto ya cobra centenares de vidas y deja estelas de familias deshechas.

Los jóvenes asediados se cuentan por miles y los padres que pasan las noches sin dormir y sin saber dónde están sus hijos e hijas se cuentan por igual.

El drama humano lo he vivido casi en primera persona. David, mi compañero de redacción en Interferencia, fue el primer periodista costarricense en ir a Nicaragua a cubrir la crisis que recién iniciaba en abril.

Nadie podía augurar lo que sucedería. El brazo represor y brutal de Daniel Ortega y Rosario Murillo se ha embarrado con la sangre de sus paisanos.

Hablar de número de personas fallecidas es aventurado, diversas organizaciones contabilizan al umbral de 400, pero también existe la ingrata zozobra de los desaparecidos y el enjuiciamiento de cientos más.

En medio de la crisis, Ortega aprobó la ley conocida como “Ley del Terrorismo”, con la que logra la excu...