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Resulta que la OCDE ha venido en estos meses como el gran salvador a imponer la misma receta del recortismo y la privatización con la que el FMI y el Banco Mundial han fracasado en todas partes y que nos ha llevado a esta situación. Para 2017, en América Latina había 186 millones de personas en pobreza (30.7% de la población) según el Panorama Social de América Latina 2017 de la CEPAL, donde afirma también que la pobreza ha aumentado. Además, según la FAO en El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2017 en 2016 el hambre aumentó, y afectó a 42.6 millones de seres humanos en esta región.

En América Latina hay tres países miembros de la OCDE; México, Colombia y Chile, y Costa Rica está intentado ser parte desde 2015. Es decir, esos son nuestros ejemplos a seguir, y hacia ese ''desarrollo'' vamos, nos promete la OCDE. En México prácticamente gobernó el mismo partido político por 90 años después de la cruenta Revolución Mexicana. En los noventa, con el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, como buen capataz subordinado al FMI y la oligarquía, entre otras, puso en venta a México, privatizando más de 1400 empresas del Estado. Eso le encantó a la OCDE, la cual aceptó el ingreso de México a su secta en 1994. La desigualdad actual en México es tal, que ahí está el hombre más rico de América Latina, y al mismo tiempo hay 53.3 millones de personas viviendo la pobreza y pobreza extrema, según Oxfam en su informe Desterrados: Tierra y poder en América Latina, que además asegura que 1% de la población posee el 53% de la tierra.

En Colombia, tras un largo período de gobiernos conservadores en el siglo XX y el asesinato del candidato liberal Jorge Eliécer Gaitán en 1948, la oligarquía liberal y conservadora se repartieron el gobierno y nunca dieron solución a los problemas agrarios. Según Oxfam en su Radiografía de la desigualdad, en Colombia el 1% de las personas ocupa 81% de la tierra, mientras el 99% ocupa tan solo el 19%. No sólo eso; a pesar de que la pobreza se ha reducido, aún hay más de 15 millones de personas en pobreza y pobreza extrema. Extrañamente, ser el segundo país más desigual de la región, en la región más desigual del planeta parece que le gusta a la OCDE porque aceptó su ingreso a la secta en 2018.

Chile, el laboratorio del neoliberalismo en América Latina con una brutal dictadura en su historia, se ubica en primer lugar en competitividad, seguido por Costa Rica, Panamá, México y Colombia, según el Foro Económico Mundial. Pero Chile es el país con la mayor desigualdad salarial -por clases sociales, y aún más por género-, de los miembros de la OCDE, y posee extremas desigualdades en acceso a la educación y la salud, según el informe Desiguales: orígenes, cambios y desafíos de la brecha social en Chile, del PNUD . Entonces, ¿dónde ha sido exitosa la OCDE?

Las exigencias de la OCDE no han resuelto los problemas de México, ni va a resolver los de Colombia, porque realmente esa no es la intención. Lo que les interesa es la instauración de un modelo de acumulación extremo en pocas manos. Además, son las mismas recetas homogéneas del FMI y el Banco Mundial de los años ochenta, fracasadas de pies a cabeza en términos sociales. El plan de estos organismos internacionales no es otro que convertir al Estado en un ente que opere con lo mínimo, para que todo el universo económico y social esté en función de la oferta y la demanda.

Recordemos los orígenes de estos organismos tras la segunda Guerra Mundial al servicio de Estados Unidos bajo su filosofía ''un dólar, un voto''. Sus ''recomendaciones'' en realidad son exigencias que, de no ser cumplidas, desencadenan bloqueos económicos, comerciales, cobro de aranceles y otros agentes desestabilizadores, e incluso la intervención militar. Entonces esta no es una reforma fiscal de Rocío Aguilar o de la Asamblea Legislativa, sino una reforma fiscal del FMI, el Banco Mundial y la OCDE, esta última que se sustenta en el ''progreso'' que endulza a las y los políticos para entrar a ese ''privilegiado'' club.

Esto ha conllevado a que los Derechos Humanos se hayan vuelto un no-tema en el gobierno. El presidente en ejercicio, Rodolfo Piza, a través de su vocero Carlos Alvarado, ha dicho que ese tema ya no es prioridad, porque según él la reforma fiscal está por encima. Pero no sólo eso. ¿Cómo se va a hablar de Derechos Humanos con un organismo que no los ve como prioridad? En Estados Unidos hay unas 553 mil personas que no tienen casa, y cerca de 41 millones viven en pobreza, según The 2017 Annual Homeless Assessment Report to Congres. En España, cerca de la mitad de los suicidios son por razones de crisis económica o asuntos inmobiliarios. Esos son también temas de Derechos Humanos, que si no parecen ser prioridad para la OCDE, mucho menos lo es los derechos de las mujeres, de las personas más pobres o de las relaciones afectivas y el derecho a decidir.

El año pasado, el FMI en sus informes Costa Rica: 2017 Article IV Consultation-Press Release; and Staff Report y Revisión de la estabilidad del sector financiero, ha dicho prácticamente los mismos lineamientos que en los años ochenta. Va contra los Derechos Humanos el mismo hecho de encarecer los productos de consumo básico e incluso la educación para cubrir un déficit que han provocado los grupos más poderosos de este país. Algunas figuras hablan de la evasión fiscal para generar un poco de popularidad con una reforma que en sí misma pretende intensificar las desigualdades sociales, a cambio de ser parte de la OCDE. Hace 30 años nos dijeron lo mismo. 

El artículo fue elaborado en colaboración con José Pablo Romero Barboza, estudiante de  Ingles en la Universidad Nacional.