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Un teatro en el corazón de los costarricenses

La reciente declaratoria del Teatro Nacional (TNCR) como Símbolo Nacional del Patrimonio Histórico Arquitectónico y Libertad Cultural, proyecto de ley que surgió desde el seno mismo de la institución, ha sido posible porque, en el entretejido de tres siglos, se ha posicionado en la memoria nacional y ha adquirido el afecto de los costarricenses. El resultado más profundo, es que hoy nos da la oportunidad de fomentar políticas de democracia cultural para el disfrute y su protección, en forma inclusiva para todos los sectores de la población, como un deber y un derecho cultural.

Desde su origen, en 1897, el Teatro ha tenido una extraordinaria vocación por el desarrollo artístico, en correspondencia con el uso y la trasmisión de saberes. Puente entre los continentes, abonando al crecimiento artístico nacional, casa de Estado, alegoría y símbolo.

Investigación y divulgación

En cumplimiento de las grandes responsabilidades que la presente administración asumió, y, particularmente en lo que respecta a la preservación, un equipo de alto nivel se ha abocado a estudiar las condiciones del TNCR. Producto de la investigación y el debate concienzudo, se propuso el Programa Integral de Seguridad y Conservación, que incluye las preocupaciones y acciones que distintas administraciones anteriores realizaron en este favor.

Este plan considera un sistema contra incendios, para protección principal del escenario, sector de mayor vulnerabilidad, mediante la instalación de un telón y cortinas cortafuegos; que permitiría la detección temprana y la extinción de puntos de incendio, que usa tecnología de avanzada y respetuosa con el valor patrimonial y arquitectónico del monumento. Por su parte, las rutas para mejorar la evacuación estarían acordes con la normativa vigente, y consiste solamente en la supresión de algunas sillas en la luneta para un ensanchamiento del canal central; donde los palcos y la estructura completa de la platea y la herradura se mantienen intactas.

Mecánica teatral

La tramoya es el mecanismo que hace la magia en el escenario; incorpora una serie de instrumentos que facilitan los espectáculos, mediante efectos especiales. El TNCR posee una mecánica teatral decimonónica, que ha sido intervenida por la utilización constante. Para 1922 la tramoya fue sustituida en su totalidad, al estar destruida por el comején; es decir, no contamos con una tramoya original, que, por demás, en los decenios posteriores, estuvo sometida a constantes intervenciones.

Los serios problemas estructurales que padece la tramoya obligan a tomar acciones que puedan soportar las cargas, siendo el Teatro un ente vivo de amplio quehacer artístico con una programación de más de 250 eventos anuales. Así, se pretende colocar una tramoya metálica, sobre la de madera, quedando esta última intacta y a la vista. Posibilitará también, colgar el telón cortafuegos y la nueva concha acústica; elementos que por su peso no pueden funcionar en la tramoya de madera. Igualmente, mejorará el aislamiento acústico de la cúpula de escenario para evitar ruidos de ambiente externo durante las funciones.

Valor Universal Excepcional

Una candidatura del Teatro Nacional como Patrimonio Mundial es la aspiración de todo costarricense. El proceso de inscripción es complejo y requiere un exhaustivo estudio. Según la UNESCO (2011), inscribir un bien en la lista de Patrimonio Mundial compromete al Estado interesado a la protección y la conservación. Las labores efectuadas en la actual administración se han orientado a proponer y llevar a la práctica soluciones para solventar las debilidades detectadas, que, desde hace décadas, implican riesgos a la seguridad humana, la calidad artística y la conservación del inmueble que a su vez contiene un rico patrimonio mueble e inmaterial.

La puesta en marcha del Programa Integral ofrecería la oportunidad de ser valorado ante un eventual proceso de inscripción en la lista de Patrimonio Mundial. Sin embargo, a la fecha no se registra candidatura alguna ante la UNESCO.

Finalmente, derivado de una rigurosa y profesional investigación, ampliamente comunicada y debatida con la comunidad nacional, entendemos que es una irresponsabilidad no acometer estos proyectos y obras, en un edificio que durante años ha estado privado de las más elementales medidas de protección.