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En el marco de la celebración del Día Internacional de la Mujer, me he dado a la tarea de estudiar a alguien que dedicó su vida a la defensa de la libertad, una persona a quien hubiera deseado conocer personalmente, a Doña Cecilia Valverde Barrenechea.

La mejor defensa que se puede hacer de una causa es educar sobre ella para combatir los mitos que le puedan restar apoyo. Durante 23 años, doña Cecilia escribió en forma ininterrumpida la columna de la Asociación Nacional de Fomento Económico (ANFE) en La Nación. Según sus propias palabras “el liberalismo no es una doctrina puramente económica sino una posición de filosofía política cuyo alcance abarca toda la acción humana a favor de la libertad; a favor de los derechos humanos, uno de los cuales, por supuesto, es la libertad de la acción económica, pero no solo esa”.

Ciertas doctrinas políticas han secuestrado argumentos y luchas como si fuesen exclusivos de su pensamiento. En defensa de sus ideas liberales, doña Cecilia indicó que las palabras y su significado no deben cambiar dependiendo de la ideología.

Uno de los conceptos que ocupa el quehacer político y se debe interpretar desde todo su espectro, es la defensa de la justicia social. La misma se entiende desde el liberalismo como el derecho que tienen las personas en una sociedad, en la que se respetan los derechos humanos, y en la cual todos los ciudadanos tienen oportunidades de desarrollo. No es como en la historia de Robin Hood, donde se entiende por justicia social quitarle al rico para darle al pobre. Esta es una “repartición” que ha probado ser insostenible.

Dos asuntos actuales

El pensamiento de doña Cecilia puede extrapolarse a muchos propósitos relevantes de los cuales menciono dos. El primero es la lucha por los derechos humanos y libertades individuales. La sociedad debe abogar para que exista igualdad de oportunidades y que los derechos individuales y colectivos sean respetados. Debe eliminarse el paradigma que solamente los movimientos de izquierda defienden este principio. No existe la libertad a menos que sea integral, el progresismo es un fin de la libertad como un todo indivisible.

El segundo argumento que abordo por ser hoy el día internacional de la mujer, es el feminismo, otro de los temas en que la izquierda ha reclamado la exclusividad en la defensa de las mujeres. El liberalismo está ligado a la responsabilidad, como lo repetía incansablemente doña Cecilia. En la historia, la responsabilidad por las mujeres la tenían los padres o los esposos, ahora se pretende delegar esa responsabilidad al Estado, quien debe decidir qué, cómo y dónde podemos desempeñarnos. La lucha moderna por la equidad debe darse para que las mujeres seamos empoderadas para asumir la responsabilidad de nuestras propias vidas y nuestro rumbo.

Esta gran mujer luchó desde su trinchera, con su pluma, por posicionar la libertad en la agenda nacional. Rescato en este artículo un extracto de su pensamiento y tomo por unos minutos la antorcha que doña Cecilia portó por tantos años, para recordar su legado, para refrescar sus pensamientos y para continuar con la lucha por la libertad.