Así, Raíces seleccionó a 14 emprendimientos que representan de los siete territorios indígenas de la Zona Sur de nuestro país, (dos emprendimientos por cada pueblo) y a partir de ahí empezó el programa, en el cual los emprendimientos construyeron su modelo de negocio y desarrollaron su prototipo de empresa. Paralelamente, las PYMEs ingresaron a una fase de gestión de fondos en la que los emprendimientos recibieron capital semilla con el cual desarrollar sus proyectos. Estos fueron fondos no reembolsables y se entregaron en fases, de acuerdo al avance del programa.

Según indicó la líder el proyecto y miembro de Impact Hub, Carmen Reyes del Valle a Delfino.cr, gracias a un monitoreo previo realizado por PNUD, las organizaciones parte ya tenía claro cuál era el escenario en el que trabajarían, lo que permitió desarrollar el programa con el objetivo de contribuir a la conservación de la biodiversidad, a la revalorización de la cultura indígena y a la igualdad de género en estos territorios.