Por Jorge Novoa Chacón - Estudiante de la carrera de Derecho 

A usted que me lee le pregunto: ¿llegó a imaginarse que un día reunirse con los amigos, hacer un té de canastilla, celebrar el cumpleaños de un ser querido, casarse con toda la familia presente o tomarse una cerveza con algún amigo fuera considerado “un acto clandestino” por los medios de comunicación, autoridades y algunas personas de la ciudadanía? (Alfaro, 2021) ¡Yo tampoco!, pero dentro de todas las sorpresas que nos han dejado estos casi dos años de pandemia mundial, esto, que pareciera una broma de mal gusto, es una realidad.

Primero, y antes de que piense que estoy poniendo en duda la seriedad de la situación sanitaria que vive el mundo, debo dejar claro que negar los efectos que la pandemia ha tenido en todos los planos de la vida de la sociedad costarricense sería por demás irresponsable. Tampoco se puede exonerar a cada persona, como ser individual y social, de su responsabilidad de protegerse y proteger a los demás, sabiendo que la naturaleza de la enfermedad que nos amenaza hace que el estar cerca de otras personas sea un factor que pone nuestra salud en riesgo. Hay que entender entonces que es totalmente natural que los gobiernos pongan algunas restricciones al libre tránsito y a la libertad de congregarse de las personas.

Ahora entremos al campo de la semántica. Según Ramírez (2004), “el análisis ideológico trata de establecer un significado al texto, al discurso o a un hecho socio – político” (p. 2). Esto quiere decir que, gracias a la semántica, pese a que palabras que por sí solas tienen un significado definido en el diccionario, pueden adquirir muchos nuevos usos y significados, si se utilizan en diferentes contextos. Así es como las palabras, pueden llegar al plano de sugerir o manipular información, a sesgar un discurso o empezar a crear un juicios o prejuicios en la manera de percibir un determinado mensaje. Las palabras, su significado y contexto son entonces armas políticas y sociales poderosas si se saben usar en beneficio de un interés particular. No está de más, entonces, prestarle especial atención a su uso.

Sabiendo todo lo anterior, es necesario recordar también que la Constitución Política de la República de Costa Rica (Asamblea Nacional Constituyente, 1949), en su capítulo cuarto, garantiza, entre muchas otras, las libertades que tiene toda persona al libre tránsito, al respeto de su propiedad privada, a su intimidad y a reunirse con otras personas, y estas deben ser respetados a cabalidad. También debemos entender que, si por alguna razón se deben suspender temporalmente, la normativa garantiza a todo individuo el debido proceso y que, indiferentemente de la situación que se esté suscitando, las autoridades están en la obligación de respetarlo. Si bien se podría cuestionar muchísimo algunas de las medidas impuestas por el gobierno, este artículo se centra más en cómo las autoridades y los medios de comunicación utilizan el lenguaje para crear en la población un sesgo.

No podemos permitir, entonces, conociendo ya un poco sobre nuestros derechos y sobre la semántica, que se utilicen palabras como “clandestino” o “ilegal” para referirse a los derechos anteriormente citados, que se nos multe o que se nos haga un juicio moral por querer ejercerlos o defenderlos. Si bien mi intención no es justificar la irresponsabilidad de algunas personas que piensan que hacer una fiesta multitudinaria en plena pandemia es buena idea, quiero dejar claros los dos puntos que motivan la redacción de este artículo: vivimos en un Estado de Derecho y como tal, debemos, tanto los ciudadanos como las autoridades, respetar los procesos estipulados por la ley para cualquier modificación o suspensión de cualquier libertad y, para terminar, debemos defender nuestros derechos no solo desde la trinchera de lo práctico, sino también desde el lenguaje que se utiliza para referirse a estos. No vaya a ser que, por restarle valor al poder de las palabras, el día de mañana escribir un artículo como este sea considerado “clandestino” o “ilegal” también.

 

MOXIE es el Canal de ULACIT (www.ulacit.ac.cr), producido por y para los estudiantes universitarios, en alianza con el medio periodístico independiente Delfino.cr, con el propósito de brindarles un espacio para generar y difundir sus ideas.  Se llama Moxie - que en inglés urbano significa tener la capacidad de enfrentar las dificultades con inteligencia, audacia y valentía - en honor a nuestros alumnos, cuyo “moxie” los caracteriza.

Referencias bibliográficas:
  • Alfaro, D. (2021, 16 de junio). Denuncian fiestas y aglomeraciones en Puesto Viejo de Talamanca. Telenoticias. https://www.teletica.com/sucesos/denuncian-fiestas-y-aglomeraciones-en-puerto-viejo-de-talamanca_287820
  • Asamblea Nacional Constituyente. (1949). Constitución Política de la República de Costa Rica. http://www.pgrweb.go.cr/scij/busqueda/normativa/normas/nrm_texto_completo.aspx?param1=NRTC&nValor1=1&nValor2=871&strTipM=TC
  • Rodríguez, J. (2004, 21 de junio). Estructura de la semántica y análisis ideológico. Revista de filología y lingüística de la Universidad de Costa Rica, 30. https://revistas.ucr.ac.cr/index.php/filyling/article/view/4443