Por Yeslin Otárola Coto, estudiante de la carrera de Ingeniería Química Industrial

Aproximadamente el 70% de la superficie en el planeta Tierra corresponde a la ocupada por los océanos, por lo que los problemas ambientales tendrán relación directa con los océanos. De acuerdo con la Naciones Unidas (2017), tanto el mar como la atmósfera son sistemas que se encuentran interconectados y que se ven afectados por el cambio climático, especialmente si los dos se están calentando como sucede actualmente. Por otra parte, la relación anterior es poco desigual, debido a que el océano contiene aproximadamente cincuenta veces más CO2 que la atmósfera, y ha adsorbido la mayor parte del calor adicional generado y almacenado en la superficie terrestre entre los años 1971 al año 2010 (Bianchi et al., 2010). Según Rojas y Pabón (2015) el cambio ambiental global tiene incidencia en los procesos físicos, químicos y biogeoquímicos de los océanos, modificando la biodiversidad marina y su estructura ecológica.

La acidificación oceánica en términos y principios físicos y químicos corresponde a la absorción neta de CO2 que realiza el océano medida por días, meses, años; en donde, dicha carga produce un aumento de la concentración de CO2 y gases de efecto invernadero en el océano reduciendo su pH (Bianchi et al., 2010, p.54). Según Rojas y Pabón (2015), desde el surgimiento de la Revolución Industrial ha sido posible ver la variación en el pH y la respuesta del océano y la biodiversidad de este. Posterior a dicho acontecimiento histórico la superficie de los océanos ha registrado una caída de aproximadamente 0,1 unidades de pH, pero dicha cantidad se puede considerar insignificante. Sin embargo, a que la escala de pH es logarítmica dicho cambio a nivel porcentual indica que el agua es aproximadamente un 28% más ácida de lo que era antes (Borunda, 2019).

La reacción de acidificación proviene de la disolución de gases de efecto invernadero en el océano, los cuales reaccionan con el agua de mar y forman ácido carbónico, en donde el crecimiento por cada molécula de gas es exponencial (Naciones Unidas, 2017). A su vez, las Naciones Unidas (2017) mencionan que las aguas oceánicas tienen la característica de que se mezclan más despacio que la atmósfera, de manera que la absorción de dióxido de carbono es mucho mayor en las capas superiores, lo cual es lamentable porque en dichas capas es donde se da la mayor parte de la actividad biológica marina. Por su parte, Borunda (2019) indica que el estrés del mar y de la biodiversidad de este incrementa cada vez más, y presentan problemas tales como pérdida de olfato en peces, debilidad de los corales, suaviza las conchas de las vieiras, retrasa los procesos fisiológicos de la vida marina e inclusive cambia la transmisión sónica a través del agua generando un entorno marino más ruidoso.

Ante esta situación es importante tomar conciencia y ver que el estrés no se manifiesta únicamente en la vida humana, ya que este surge como una reacción ante la demanda y el desgaste, tanto el océano como la biodiversidad en él lo están sufriendo por el incremento desmedido de los gases de efecto invernadero. De acuerdo con Borunda (2019), el futuro marino es desafiante, los científicos han estimado que para el año 2050 el 86% del océano del mundo será más cálido y ácido que cualquier otra cosa en la historia moderna. De acuerdo con Gil (2017), el futuro del planeta y el ecosistema marino dependen del concepto de ambiente y de cómo nos vemos inmersos en este proceso. La disminución del estrés oceánico es importante y no sólo está en la eliminación del plástico de un solo uso y que la contaminación no es solo directa, sino que ocurre de distintas formas y métodos.

 

MOXIE es el Canal de ULACIT (www.ulacit.ac.cr), producido por y para los estudiantes universitarios, en alianza con el medio periodístico independiente Delfino.cr, con el propósito de brindarles un espacio para generar y difundir sus ideas.  Se llama Moxie - que en inglés urbano significa tener la capacidad de enfrentar las dificultades con inteligencia, audacia y valentía - en honor a nuestros alumnos, cuyo “moxie” los caracteriza.

Referencias bibliográficas:
• Bianchi, A., Osiroff, A., Balestrini, C., Piola, A. y Isbert, H. (2010). Atrapando CO2 en el mar patagónico. Ciencia Hoy, 20(119), 49-54. https://core.ac.uk/download/pdf/33720417.pdf
• Borunda, A. (2019, agosto). Ocean acidification, explained. National Geographic. https://www.nationalgeographic.com/environment/oceans/critical-issues-ocean- acidification/
• Gil, N. (2017). Consideraciones éticas y ambientales en el proceso de acidificación oceánica. Pers. Bioét. 2017; 21(2), 259-274. DOI: 10.5294/pebi.2017.21.2.6
• Naciones Unidas. (2017). Los efectos del cambio climático y los cambios atmosféricos conexos en los océanos. Resumen técnico de la primera evaluación integrada del medio marino a escala mundial. Organización de las Naciones Unidas. https://www.un.org/regularprocess/sites/www.un.org.regularprocess/files/17- 05753_s-impacts-of-climate-change.pdf
• Rojas, P. y Pabón, J. (2015). Sobre el calentamiento y la acidificación del océano mundial y su posible expresión en el medio marino costero colombiano. Rev. Acad. Colomb. Cienc. Ex. Fis. Nat. 39(151), 201-217. http://www.scielo.org.co/pdf/racefn/v39n151/v39n151a06.pdf