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En la actualidad, vivimos en un mundo globalizado en el cual las naciones se desarrollan en ambientes sumamente competitivos, por lo que en ocasiones los países que se consideran potencias mundiales se ven envueltos en conflictos para boicotear el crecimiento de una determinada nación y superarla.

Uno de los conflictos que se llega a generar entre naciones son las guerras subsidiarias, estas suceden cuando dos o más potencias se enfrentan de manera indirecta, la más prominente es la Guerra Fría entre los Estados Unidos de América y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), está inició con la tensiones post Segunda Guerra Mundial y terminó con la caída del Muro de Berlín y la disolución de la URSS, estas potencias llegaron a tener batallas tanto en el ámbito militar como en lo tecnológico, deportivo y político.

Ahora bien ¿existe una segunda guerra fría? La respuesta no es sencilla, actualmente existen varias guerras subsidiarias en el mundo, la principal entre Irán y Arabia Saudita, mas estas no tienen la magnitud del enfrentamiento anterior. En la actualidad se está gestando un nuevo conflicto cuyas dimensiones pueden llegar a ser incluso mayor a la última guerra fría, los actores de este conflicto son los Estados Unidos de América y la República Popular China.

China ha tenido un crecimiento sostenido desde el ascenso de Deng Xiaoping a finales de los años 70, las reformas impuestas en su administración permitieron un cambio en el paradigma económico chino, llevando a China al mundo, con su ingreso a la Organización Mundial de Comercio en el 2001 el poder económico de China inició su auge, aunque se ha modificado su eje económico el político sigue inalterable con el único mando del Partido Comunista Chino, su líder actual Xi Jinping ha tomado medidas para perpetuarse en poder al mejor estilo de los gobernantes comunistas del siglo XX.

En contraparte los Estados Unidos de América han visto su influencia internacional disminuir desde la elección de Donald Trump en 2016, que es conocido por su ataque constante a las organizaciones internacionales y de llevar a que Estados Unidos pierda el liderazgo mundial que ha mantenido desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

La actual guerra fría inició con una disputa comercial entre Estados Unidos y China se comenzó a apreciar desde el establecimiento de aranceles a partir del año 2018 por ambos partes, que fueron creciendo paulatinamente, aplicándose a distintas categorías de productos. Por medio de estos roces se fue desgastando la relación comercial existente la cual llegó hasta el punto en que la empresa Google se desvinculó de Huawei.

Por otra parte, uno de los acontecimientos más actuales que ha generado una mayor tensión entre las partes es la coyuntura actual de la pandemia por COVID-19, por la cual Donald Trump acusa ha comentado en reiteradas ocasiones que debido a una mala gestión de China para controlar este virus, provocó la propagación y las miles de muertes de personas a nivel mundial, por lo que la nación asiática es tachada como la principal responsable por Trump.

La principal diferencia con la anterior guerra fría es la vinculación, mientras que los Estados Unidos y la Unión Soviética no tenían una relación económica, China y los Estados Unidos están sumamente conectados, el principal destino de las exportaciones chinas son los Estados Unidos y el principal comprador de la deuda estadounidense es China, además de la enorme cantidad de empresas estadounidenses que tienen sus fábricas en territorio chino.

Por toda esta antesala se puede recalcar que estas diferencias entre estas naciones no van a desaparecer en el corto plazo, además de que la coyuntura actual tiene una alta posibilidad de traernos una escalada en el conflicto donde las tensiones pueden aumentar a grados insostenibles, por lo que esta nueva guerra fría se va a luchar en diferentes frentes pero con un balance de poder muy distinto a la anterior.

Este artículo fue escrito en colaboración con Nicolás Rodríguez Fernández, Bachiller en Dirección de Empres.