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Con todo respeto me dirijo a usted, como representante del pueblo de Costa Rica, para comunicarle mi profunda preocupación con la apariencia y el contenido de ciertos debates en torno al préstamo del Teatro Nacional de Costa Rica.

Tal vez una perspectiva apolítica le ayudaría a Ud. a sopesar la importancia de su decisión a la hora del voto. A pesar de no haber nacido en Costa Rica, llevo 43 años de vida activa (con 5 hijos y 15 nietos) aportando en el campo empresarial en el área del Café, el Turismo y el Medio Ambiente. He tenido el honor de servir como Presidente de Amcham, en el Comité Nacional del INCAE y la Junta Directiva de Horizonte Positivo y en varias organizaciones culturales y educativas.  Me parece que el debate está convirtiéndose en un ejercicio estéril que podría dañar al país en forma insospechada.

Asumo que Ud., como todos sus compañeros(as) diputados(as), está de acuerdo en que la desaparición del Teatro Nacional de Costa Rica por un incendio sería una tragedia irreparable. Además, creo que Ud. reconoce el valor de un edificio histórico y emblemático, que recibe la visita de más de 200.000 personas al año entre estudiantes, espectadores y turistas. No hay duda de que el Teatro Nacional refuerza la imagen positiva que tiene Costa Rica en el mundo.

Desde hace más de 15 años se ha señalado la urgencia de restaurar este monumento histórico. Conscientes de esto, un destacado grupo de profesionales nacionales y extranjeros, diagnosticaron los diferentes factores de riesgo y han elaborado un plan integral de seguridad y conservación del monumento histórico. El plan tiene el apoyo del Colegio de Arquitectos, el Colegio Federado de Ingenieros y la aprobación del Banco Central de Costa Rica, el Centro de Patrimonio, la Contraloría General de la República y no olvidemos al Benemérito Cuerpo de Bomberos.

Entonces uno se pregunta ¿cuál es el problema?

Algunos diputados(as) se han permitido sugerir ajustar el proyecto a su gusto. Claro, siempre hay posibilidad de opiniones, pero no estamos discutiendo de aspectos sencillos o desprovistos de conocimiento técnico. Se está cuestionando el plan y el expertise de profesionales que han hecho restauraciones en más de 40 teatros históricos en Europa, un plan cuyo contenido económico ha sido aprobado para ser financiado por el BCIE.

También hay los que piensan que es “mucha plata”.

Creo que así habría que evaluar cuánto costaría perder el Teatro Nacional, o, por el contrario, cuánto puede aportar al país un teatro renovado, con capacidad para recibir orquestas sinfónicas, cuerpos de danza profesional y compañías de teatro—siempre preservando la belleza de un edificio histórico y el más importante equipamiento cultural del país, que anualmente recibe a miles de personas, entre ellos muchísimos estudiantes y turistas, y que en su escenario aloja a algunos de los mejores artistas del país y del mundo. Hay que evaluar el beneficio que le daría al país el turista que tendría el incentivo de pasar un día adicional en San José para poder disfrutar de un centro histórico conservado y lleno de vida.

Pero hay algo más.

Me preocupa el hecho de que se ha politizado una decisión que debería ser puramente técnica y que debería recibir un voto unánime. Esto se está reflejando negativamente en el proceso político de Costa Rica, tanto a lo interno como a lo externo. Hay decisiones país que son mucho más importantes que el cálculo de un partido político. En un mundo en donde las grietas políticas y sociales son cada día más hondas, Costa Rica puede y debe ser un ejemplo de algo diferente, como lo hemos sido durante nuestra historia.

Si Ud. cree que el país no puede pagar la conservación del Teatro Nacional de Costa Rica, vote en contra. Seguramente el centro de San José necesita más áreas de parqueo. El mensaje que semejante gesto inevitablemente va a lanzar al mundo entero, al turismo, a los estudiantes de colegios públicos y privados, al sistema financiero internacional, y al pueblo de Costa Rica que tanto ama su Teatro Nacional será claro y dañino. Costa Rica seguirá teniendo sus lugares de entretenimiento en estadios y centros comerciales modernos, pero perderá su identidad: su “ingrediente secreto”.

Si Ud. por el contrario, ama la unidad y solidaridad nacional y quiere mandar este mensaje de Costa Rica al mundo, sea parte del voto unánime por el Proyecto de Seguridad y Conservación del Monumento Histórico Teatro Nacional de Costa Rica.