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Cuando veo las discusiones en redes sociales, acciones de políticos, noticias más destacadas, conversaciones o entrevistas, me doy cuenta que en plena 4ª revolución industrial estamos en crisis de comunicación. Las redes sociales han dado voz a todos, lo que es bueno; también ha permitido que ocurrencias absurdas y mentiras se vuelvan verdades absolutas para individuos y grupos desencadenando reacciones emocionales, aglomerando masas de opinión sin pensamiento.

Podría identificar muchos factores críticos, aquí algunos:

  1. Cada año se generan más datos que los acumulados en la historia previa. Muchos se transforman en información, algunos en conocimiento, hemos perdido la habilidad de transformarlos en sabiduría.
  2. Los cambios tecnológicos y la degradación planetaria son exponenciales; nos enseñaron a pensar linealmente. Si damos 30 pasos lineales, avanzamos 30 metros, si damos 30 pasos exponenciales, le damos 26 veces la vuelta al planeta. Esto impide comprender la gravedad de la situación planetaria actual y la urgencia de cambiar el paradigma de desarrollo.
  3. Hemos perdido la capacidad de ver el todo, lo holístico, lo sistémico, enfocándonos en los componentes de los sistemas, sin percatarnos que las interacciones son las que definen la complejidad. El desarrollo científico, académico e institucional es reduccionista, disciplinar, consecuencia de las universidades haber priorizado la especialización a través de sus facultades, escuelas, departamentos y cátedras.
  4. La sobrevaloración de la enseñanza universitaria nos atrapa; grandes logros de la historia fueron de personas no universitarias. Sin duda alguna, el avance extraordinario de las universidades nos ha ofrecido importantes mejoras en nuestras vidas. Sin la sofisticación de los programas educativos, no podríamos contar con los avances tecnológicos, de salud, transporte, entretenimiento y demás. Sin embargo, en tiempos exponencialmente disruptivos, los sistemas burocráticos, de control académico y la mentalidad auditora, se han vuelto enormes anclas. Programas de estudio y profesiones han quedado obsoletos y su número crece cada día. La universidad anquilosada y los ministerios sin creatividad, difícilmente van a lograr los cambios necesarios en el plazo requerido. Hoy, en varios sectores se da prioridad a la actitud de un joven por encima de su formación académica. Es más importante que el joven tenga creatividad e incluso irreverencia ante el sistema para realmente impulsar procesos fuera de las “cajitas”. Se considera que los programas y metodologías inhiben a los jóvenes para salirse de los patrones establecidos siglos atrás.
  5. Delegar la educación infantil a las instituciones ha empobrecido nuestras sociedades. De niño, aprendí mucho en aquellos largos días de vacaciones recorriendo los bosques, los potreros, las lagunas, bajo el sol o lluvias torrenciales, relacionándome con cientos de animales donde aprendí sobre sus comportamientos, sus interrelaciones, su importancia en los ecosistemas que me rodeaban. Todas esas experiencias de vida me hicieron verme como parte de la biodiversidad y desde siempre fueron complementadas con largas conversaciones con familiares y amigos. Mi madre fue fundamental en despertarme el interés por conocer, por el arte, por la literatura. Mi padre me enseñó a construir cosas, a trabajar la mecánica y la electricidad, a entender la fisiología de las plantas y los animales, los ciclos naturales, la música clásica, y sobretodo el pensamiento crítico. Hoy entregamos nuestros hijos a terceros y no sabemos qué hacer con ellos cuando salen a cortas vacaciones. Los humanos deberíamos aprender que nosotros necesitamos de la naturaleza, ella no nos necesita y por lo tanto la idea de tener que cuidarla reciclando y plantando un árbol debería ser sustituida por una relación de respeto absoluto que nos lleve a asumir plenamente nuestra responsabilidad individual y colectiva.
  6. El consumo suntuoso y la acumulación de cosas materiales ha logrado sustituir la alegría de lo sencillo. Es triste ver cómo esta sociedad valora a las personas por lo que tienen y no por lo que son. Incluso en los aspectos más íntimos de las relaciones; si me dan un regalo caro, me quieren mucho, si me regalan una corta frase de amor, no me quieren. Reconocemos como exitosos a aquellos que se mueven en autos de lujo y que invierten en joyas, ropa, y otros adornos, sabiendo que esos artefactos no tienen relación alguna con el ser, conduciendo a la superficialidad.
  7. Esperar que alguien haga algo ya no se vale. Es hora de cada uno de nosotros asumir nuestra responsabilidad. Debemos tener claro que nadie va a hacer por nosotros lo que nos toca. No habrá presidente, ministro, convención internacional o institución que haga los cambios requeridos. Si queremos cambiar algo, debemos empezar por nosotros. Nos toca mirarnos en el espejo cada mañana y analizar nuestras acciones durante el día: ¿van a ser benéficas para la sociedad, mi comunidad, el ambiente o van a beneficiar únicamente la avaricia y el lucro personal?

¿Cómo enderezar el camino? ¿Cómo transitar hacia una Costa Rica del bienestar?

No hay una respuesta única, menos una sencilla. En cada uno de los puntos arriba podemos encontrar soluciones. Debemos bajar la velocidad parar pensar, elevar nuestra conciencia y lograr reconectarnos con nuestro entorno natural, social y cultural. Debemos definir nuestro rol activo. Cada uno de nosotros debe ser agente de cambio, algunos dentro del círculo de amigos y familia, otros en nuestras comunidades, algunos incluso a nivel global.

El colapso planetario y la cuarta revolución industrial van a traer tiempos difíciles, incluso muy difíciles, en un parpadear de ojos. Debemos prepararnos para esto. Debemos dejar de apuntar a otros como responsables, todos tenemos responsabilidad compartida. Es hora de sustituir la competencia y el individualismo, que nos enseñó el mismo sistema educativo, por la solidaridad, la cooperación. El líder actual debe permitir el avance de la colectividad y no del propio individuo. Debemos aprender a co-crear soluciones, independientemente del lugar en la sociedad en que nos encontramos. Tenemos que pasar de la EGO sociedad a una ECO sociedad.