Las cosas no son lo que parecen. Cuando una camina por las calles josefinas en lo último que piensa es en la gente que habita las viejas casas del centro de la capital.

¿Quién querría vivir en medio del bullicio, los malos olores y la olvidada San José? Lo cierto del caso es que mucha gente vive en lo parecen ser viejas y olvidadas casas.

Algunos porque no hay más, y otros porque disfrutan de la ciudad. Tampoco todo es tan malo, que lo digan los vecinos de Barrio Escalante o Barrio Amón, icónicas urbes donde un alquiler de casa se paga en dólares y probablemente no baja de los USD $500 al mes. ¿Las torres? Ni hablar.

En fin. San José es mucho más que los barrios lindos del distrito El Carmen, y mucho más que los problemas asociados a las ventas ambulantes y a los carterazos a los largo de la avenida uno.

El cantón Central de San José es también Pavas, Zapote, Uruca, Hatillo, San Sebastián, etc. No hay ni por dónde empezar cuando pensamos en las necesidades de esos distritos.

¿Puede una sola alcaldía velar por las urgencias de casi 300 mil habitantes? Yo lo veo difícil; más difícil aún es representarlas a todas. Sin embargo, un nuevo rostro pretende ganar las elecciones municipales del 2020 y remozar esta ciudad.

Federico Cartín Arteaga es economista y planificador urbano. Esta semana les comparto la conversación que tuvimos con él. ¿De dónde salió, quién es, y por qué le tiene fe a un electorado que presentó un 70% de abstencionismo en 2016? Veamos.

Federico Cartín Arteaga, candidato a alcalde por el cantón Central de San José | Foto por Eduardo Carmona

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Es lunes 8:00 a.m., estamos citados Eduardo y yo a la oficina del candidato municipal (aún sin partido). Cuando parece que llegué al destino, en realidad siento que no podría ser ahí. “Es de puerta roja”, me escribe Eduardo por mensaje.

En efecto la puerta era roja, pero el lugar no parecía tener pinta de oficina, al menos por fuera. Es en la calle 11 de San José. Al abrirse la puerta definitivamente me asombré de lo lindo que era el interior de aquella casa, porque además, para estar en el centro de “chepe”, es considerablemente grande.

SE ABRE EL TELÓN

“Nací en Costa Rica, pero salí chiquitito porque papá se fue a estudiar. Entonces me fui yo y volvimos siete. Mis papás tuvieron cinco hijos, mi hermana y los trillizos; volver a Costa Rica en los años 80, cuando el país atravesaba una de las crisis más duras, me marcó.

Todavía recuerdo el impacto de ver la sociedad así. Recuerdo que me sentía como... Íbamos los cinco chiquitos en la parte de atrás de un carro (no sé si eso era legal), ahora claramente no lo haríamos, pero bueno, íbamos camino a la escuela.

Recuerdo ver niños vendiendo flores y lotería; los niños sin zapatos. Fue algo que me marcó. De alguna manera me sentía mal porque no tenía que preocuparme por eso; yo solamente debía ir a la escuela y tenía qué comer. Pero veía a niños, incluso menores que yo, trabajando y vieras que eso siempre me afectó.

Mis papás siempre nos hicieron ver la realidad que nos rodeaba. Y a pesar de que en mi época el servicio [trabajo] comunal no era una moda yo siempre estuve involucrado.

En algún momento no supe qué estudiar. Pensé que sería o publicista o periodista, pero finalmente me decidí por economía porque me gustaba la parte de emprender y también la parte de apoyar. Entonces me metí a estudiar administración de negocios y en la primera clase de economía me enamoré y decidí estudiar economía”.

También, cuenta Cartín Arteaga que luego de escuchar a Jeffrey Sachs, quien escribió los objetivos de desarrollo del milenio y que vino a Costa Rica en 2002, fue que se dio cuenta de que necesitaba estudiar planificación urbana.

Él habló de las ciudades y lo importante que sería para el futuro del mundo el tema urbano. En ese momento aquí nadie hablaba de ciudad. Se hablaba de transportes y de presas pero no se hablaba de ciudades integradas, desde el punto de vista de sostenibilidad.

Entonces, el economista se fue a estudiar a Canadá. Echó mano de una beca y de sus ahorros, y después porque “era un poquillo nerdo” logró otras becas. Antes de que Federico terminara su maestría ya había empezado a trabajar en Montreal.

Decidió quedarse allá porque sabía que la carrera de Planificación Urbana no la imparten en Costa Rica, “aquí existe urbanismo pero está más enfocada al diseño”, prosigue el candidato. Se quedó una década en Canadá porque “necesitaba más escuela”.

Un amplio y hermoso pasillo es la antesala del aposento donde nos reunimos Federico y yo | Foto por Eduardo Carmona

DE VUELTA A COSTA RICA

“Después me regresé a Costa Rica porque necesitaba ser auténtico también en cuanto a por qué me fui.

Yo me fui porque me di cuenta de que el tema urbano sería fundamental, y pensé que podría aportar en esto [si me iba a aprender]. Allá en Canadá tengo una socia con quien monté una empresa de consultoría.

Allá en Canadá se acostumbra a que las empresas aporten algo, no necesariamente a filantropía, pero colaborar en algo. Como nosotros no teníamos plata para poder inyectarle a algún proyecto entonces pensamos en aportar desde nuestra propia trinchera.

Empezamos a estudiar proyectos urbanos que tuvieran impacto, y salió este proyecto de movilidad y limpieza de los ríos que luego pasó a llamarse Rutas Naturbanas.

Para mí era fundamental que Rutas Naturbanas no se considera como un intento de mercadeo ni de mí, ni de mi empresa sino que realmente fuera valorado por lo auténtico de  la iniciativa. La semana pasada que dejé el proyecto, fue muy duro, porque han sido 4 años..."

¿Por qué renunció?

Diay, por la candidatura. Tengo que. Creo que es blindar a una Fundación que nace con una intencionalidad muy pura, que hace un aporte a San José, pero debía separar mi papel político, bueno yo no soy político soy un ciudadano tratando de hacer, de meterme en política pero como ciudadano. Y teníamos que blindar a Rutas Naturbanas de este proceso.

Gracias por compartir esta parte que es un poco más personal. Ahora hablemos un poco más sobre la candidatura. Usted dice que no es político, sino un ciudadano intentando meterse en política, la verdad es que todos los políticos empezaron de esta manera; ¿por qué no tiene un partido político?

Yo creo que todos los ciudadanos en efecto tratan de meterse en política a través de un partido político. Creo que el primer ejercicio político que hicimos en realidad fue Rutas Naturbanas.

No con la intencionalidad de que fuera [un proyecto] político, pero sí había un activismo ciudadano diciendo 'nosotros vamos a trabajar en algo que el Estado y los gobiernos locales no han trabajado'.

Aquí hay parques en abandono, ríos sucios y una necesidad importante de infraestructura y movilidad, y entonces propusimos el proyecto, pero no se lo propusimos al Estado sino a los ciudadanos. Ciertamente decir que los ciudadanos también podemos trabajar en lo público fue [un acto] político.

Y para contestar tu pregunta, yo soy un ciudadano por el tipo de trabajo que hago, en la institucionalidad y en la sociedad; porque hasta hace muy poco era presidente de una fundación entonces jamás podía militar en un partido político.

Creo que en parte es bueno.

Por eso lanzamos una candidatura ciudadana donde presentamos una oportunidad para enlazarse a través de una coalición, para permitirnos desde la ciudadanía armar un proyecto conjunto, que no se trate de rivalidades; a veces eso no nos permiten avanzar.

Pero por ahí un planificador urbano eso es lo que hace, encauzar un montón de diferencias. O sea, si estás hablando de la renovación de un barrio en el mismo barrio habrá tensiones enormes entre las perspectivas de los vecinos y vecinas, porque pueden ser diametralmente opuestas.

Entonces, ¿cómo lográs darle forma a algo que es en efecto un ejercicio político, aunque sea planificación urbana? Es parte de lo que espero traer a una fórmula para una candidatura hacia la alcaldía.

¿Cuál es su ideología política?

Mirá, a mí me cuesta hablar de esto porque para algunos soy socialista y para otros soy liberal; para otros socialdemócrata.

¿Y para usted mismo?

Depende mucho del tema. Considero que gran parte del éxito de Costa Rica como país ha sido un contrato social muy grande, y en eso yo creo profundamente.

También creo que en ciertas áreas es importante romper las barreras de si se hace o no se hace alguna cosa. Más bien habría que pensar en el resultado de cómo se hace. Normalmente estamos demasiado enfocados en responder si lo debería hacer el Estado o el sector privado.

Tal vez es que soy muy racional y por eso no me gusta hablar de ideología, sino más bien de qué es lo que queremos como sociedad y de cómo la construimos a partir de la evidencia y no de la ocurrencia.

Analizar si en sus efectos es más positivo que lidere el Estado o el sector privado. En este sentido para mí es fundamental que operemos con razón y no con dogmatismo.

De apariencia despreocupada, diría yo, un auténtico Federico Cartín nos recibió | Foto por Eduardo Carmona

Eso sería en la parte de estrategia política pero, honestamente y sin temores de que algunas personas simpaticen o no simpaticen con su posición, y de pronto para ir practicando lo que llaman “el costo político” de hablar abiertamente sobre algo; ¿en el espectro político hacia dónde se ubica?, ¿con que se siente más cómodo hablando?,  ¿con qué cosas definitivamente no va, y qué cosas podría esperar la ciudadanía de un candidato como usted?

Porque es cierto que estamos en una sociedad un poco borrosa, donde a nadie le gusta decir nada para precisamente no pagar esos costos políticos, pero si partimos de que los ciudadanos lo van a conocer, ¿qué podemos conocer y qué podemos esperar?

Hay una parte que calificaría como liberal-social y también socialista. Estoy en ese espectro. Creo en las libertades económicas pero también creo que la libertad económica debe responder a la necesidad del colectivo.

Una de las frases que más me gusta es 'para qué cañones si no hay tractores, y para qué tractores si no hay violines'.

Entonces, desde el punto de vista de de la ciudad, creo que podemos generar una sociedad bastante más equitativa, si vemos lo que representa el costo de pagar por vivienda.

En la medida en la que una ciudad pueda ayudar para que la vivienda sea más asequible, se puede incidir en el mercado y moverlo hacia las necesidades de la población, y eso creo que se puede hacer desde el Estado, en cierta medida.  

Si realmente queremos una sociedad que le dé las mismas oportunidades a todos, la vivienda es uno de los factores principales.

Y creo que tradicionalmente no ha sido una responsabilidad de la municipalidad. Para la municipalidad es muy fácil decir eso a mí no me corresponde.

¿Puede una sola alcaldía suplir las necesidades de la mayoría de los habitantes que representa?| Foto por Eduardo Carmona

EL MONSTRUO POLÍTICO

A cada pregunta formal y, hasta cierto punto cajonera, que le hago a Federico Cartín, él responde directo y enfocado en lo que podría llamar “visión social”. Me es fácil empatizar con sus preocupaciones y con algunos puntos de vista.

Sin embargo, no sé qué tan consciente está de que la política es una cuestión que va más allá de la voluntad.

Nos han metido en la cabeza el discurso de que “por falta de voluntad” no se hacen las cosas, cuando la verdad es que el aparato público tiene dinámicas propias que, lamentablemente, en ocasiones no obedecen a la eficiencia ni a la eficacia, menos al bien común.

Su vacilación al reconocerse a sí mismo como actor político podría ser bien recibida por muchos. Para nadie es un secreto que el relevo generacional pareciera estar votando para que outsiders se hagan de puestos políticos.

Pero también sería bueno que este relevo generacional le devuelva a la política la dignidad e importancia que ha perdido a través de los años. Es que el desinterés político de la sociedad también se traduce en una muy pobre rendición de cuentas de los políticos. Es el típico círculo vicioso.

A la gente no le debería dar vergüenza reconocerse a sí misma como personas con agenda política.

Por eso es que me cuesta tanto definirme políticamente, porque creo que la sociedad está evolucionando hacia algo que todavía no entendemos. Si ves la triangulación sector privado, sector público y sector voluntario. Al sector público se le está pidiendo que sea más como  el sector empresarial, al sector privado que actúe más como una fundación, y al sector voluntario se le está pidiendo más que trabaje más como gobierno.

¿Qué sabe usted sobre la administración de la alcaldía, del monstruo administrativo que hay detrás de una voluntad política?

Es enorme. Yo trabajé en el área metropolitana de Toronto liderando un departamento de 8000 personas, que eso es bastante más grande que la propia Municipalidad de San José. Acá en efecto son menos empleados, son 3000.

Entiendo, y se habla mucho, que después de 30 años, evidentemente hay lealtades muy claras. Sin embargo, yo espero que [en caso de resultar electo] se pueda continuar trabajando.

Habrá personas que quizá seguirán siendo leales a su alcalde [Johnny Araya], eso es normal, (...). También habrá gente que probablemente no quiebra continuar.  Su lealtad es con el alcalde y no hacia la ciudadanía, contra eso no no puede hacer nada.

Espero volver a dignificar un poco el servicio público. Hay mucha gente que se mata trabajando desde la municipalidad. Yo he sido consultor del Banco Interamericano de Desarrollo y he trabajado con personal municipal; realmente veo que hay gente con una pasión por lo que hace.

Usted se presenta sin partido político, ¿qué piensa del sistema de partidos políticos de Costa Rica? ¿Cómo se va a presentar para que algún partido lo adopte o cuál es la idea?

Qué maravilla poder tener partidos políticos, empecemos por eso. Qué maravilla poder tener una democracia. Es una bendición que exista pluralidad y expresarla en la manera en que lo hacemos.

Incluso desde la perspectiva histórica, antes de la guerra del 48 la Unidad Social Cristiana se unió con Iglesia y con los Comunistas, eso es súper atípico. Y luego viene una guerra civil donde don Pepe no deshace lo que sucedió [garantías sociales], sino más bien profundiza.

La Guerra Fría se acabó, muchos partidos se quedaron en esa época. Después de que acabó la Guerra Fría las configuraciones y convicciones políticas empezaron a cambiar, de hecho nuestra elección [presidencial] pasada no se trató de un tema económico, no se trato de sí eran de derecha o de izquierda, sino de algo esencial en la construcción casi-genética de los costarricenses: Los Derechos Humanos.

Entonces creo que podríamos ver una reconfiguración; y por eso una vez más creo que lanzar una coalición de partidos es importante. Sobre todo en un tema ciudad. Es más fácil coincidir porque no estamos hablando de temas tan cargados de política o ideología.

Cuando hablamos de ciudad podemos hablar de una manera más sencilla. Si hay un espacio donde podemos coincidir indistintamente de la afinidad política es en la ciudad.

Por supuesto que habrá lugares y formas donde se pueden generar choques pero eso es normal. En efecto ya venimos conversando con varios partidos, incluso antes de la coalición hubo conversaciones.

Federico Cartín Arteaga | Foto por Eduardo Carmona

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Federico Cartín Arteaga dice que ha preferido “sacar la cabeza”, aún sin partido, para facilitar el consenso entre distintos grupos políticos y ciudadanos.

Cuenta el economista que su deseo es darse a conocer simplemente como Federico, que no le gustaría que se interprete que pertenece a este u otro partido. Según él, esa neutralidad lo llevará a reunir fuerzas de diversos actores políticos.  

Una eventual salida de Johnny Araya Monge de la Municipalidad de San José es considerada por este candidato como un efecto colateral de su principal fin: devolverle la dignidad a la ciudad y a los y las habitantes de San José.

En general, yo creo que no hay comunidades marginales, sino comunidades que han sido marginadas.

El tema de fondo, me parece, es que el fenómeno de explícitamente rechazar la política, genera un “aura” medio contraproducente, y es que si la gente se despolitiza y se desinteresa, cualquier persona puede llegar a gobernar.

Personalmente, Federico no me desagradó, me parece una persona conocedora de su campo, y políticamente muy estratégica.

El hecho de que se haya inclinado por una coalición partidaria para echar marcha a su proyecto político, considero, es una buena lectura política de los tiempos. La democracia representativa es incapaz de representar a un cantón como el Central de San José, ni ninguno otro.

En cualquier caso y de cara a las elecciones municipales 2020, estaremos atentos a cómo avance este y otros proyectos locales.

Sin duda, la riqueza que trae la pluralidad a la sociedad representa un reto mayúsculo para nuestro sistema político. Y en esto coincido con el candidato josefino, “la sociedad está evolucionando hacia algo que todavía no entendemos”.

Si le interesa saber de algún proyecto político local, no olvide escribirme a [email protected] ¡Gracias por leer!