Parece que en Costa Rica el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) únicamente asoma la cabeza cada cuatro años y que el resto del tiempo es el Registro Civil, donde-saco-la-cédula.

No muchos pensarían que es una institución crucial para la cotidianidad del costarricense. Sin embargo, en la medida que legitima cualquier proceso electoral del país, resulta ser una institución verdaderamente cotidiana.

Países como Nicaragua, Venezuela, más al otro lado, Filipinas, etc., dejan claro que cuando un proceso electoral no queda validado por alguna institución estatal independiente, el gobierno entrante se enfrenta a la inestabilidad social-política-económica, por ende la vida diaria de los y las ciudadanas se altera.

La historia nos enseña que Costa Rica no ha quedado exenta de irrespetos electorales. De hecho el último de ellos, aparte de desencadenar la Guerra del 48, hizo que el constituyente del 49 diseñara una institución independiente para vigilar que los procesos electorales fuesen legít...