En una silenciosa oficina en Zapote me atiende quien ocupa la segunda vicepresidencia de la República: Marvin Rodríguez Cordero. De él, hasta el momento, poco se ha dicho, y por lo que percibo, a él poco le gusta lo (poco) que se dice.

Los medios de comunicación lo refieren como sindicalista, término que según percibo le incomoda. Su amplia oficina tiene una sala de estar, donde me recibe la secretaria. Luego viene por mí su periodista y minutos más tarde me pasa al aposento principal de Rodríguez. Dentro de este hay un gran escritorio y varias sillas cómodas, son verdes y hacen juego con la misma silla del vicepresidente.

Su escritorio está en extremo limpio, sin nada más que una computadora portátil, una libreta suya y un par de hojas.

De frente a Marvin nos sentamos su periodista, un señor que no me presentaron y yo. Sin mayor recibimiento, iniciamos la entrevista. Le explico al señor vicepresidente que me interesa saber quién es él. Que hable un poco sobre su paso por el sector sin...