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Imagen principal del artículo: Super Mario Bros. encendió su pasión y hoy trabaja en Candy Crush Soda: la costarricense que convirtió los videojuegos en una carrera internacional

Super Mario Bros. encendió su pasión y hoy trabaja en Candy Crush Soda: la costarricense que convirtió los videojuegos en una carrera internacional

Lo que comenzó con una consola de Nintendo en su infancia llevó a Criselda Mora Molina a participar en proyectos como Angry Birds 2, Block Jam 3D y Farm Heroes Saga. 

A los 9 años, Criselda Mora Molina esperaba con emoción llegar de la escuela junto a su hermana para encender una consola y jugar Super Mario Bros. No podía guardar el progreso, por lo que cada partida significaba empezar de nuevo, pero aquella limitación de la época no impidió que los videojuegos despertaran en ella una curiosidad que décadas después terminaría convirtiéndose en su profesión.

"En esos tiempos no existía la posibilidad de guardar el progreso y eso era súper frustrante", recuerda Mora, quien nació en La Uruca y creció en San Isidro de Heredia.

Su acercamiento a los videojuegos también estuvo ligado a su familia. Su madre trabajaba en Heredia y cerca de su empleo había un videoclub donde, como recompensa por las buenas calificaciones, les alquilaba juegos.

Desde el inicio me encantó el pixel art; me fascinaba ver personajes que conocía plasmados en juegos y ser capaz de controlarlos. Me encantaban los personajes, las historias, y como quería intentar acercarme a los videojuegos, supuse que podía hacerlo desde la parte artística o desde la tecnología. Al final, mi curiosidad por las computadoras me llevó a intentar acercarme desde la ingeniería".

Ese camino la llevó a la Universidad de Costa Rica (UCR), donde estudió Ingeniería en Ciencias de la Computación e Informática. Posteriormente realizó en Barcelona una maestría en Multimedia Creation and Serious Games en La Salle.

Para Mora, la educación pública no fue simplemente una alternativa para acceder a la universidad, sino una parte esencial de la historia de su familia.

Para mí, acceder a la educación pública fue literalmente un honor y una piedra fundamental de lo que soy ahora".

Su madre, según relata, provenía de una situación económica "muy delicada" y fue la primera generación de la familia en llegar a la universidad. Mora sabía que estudiar en una universidad privada no era una posibilidad para su familia, por lo que buscó seguir el ejemplo de su madre y obtener una oportunidad en la UCR.

Por eso, al tener el ejemplo de superación de mi propia madre, quería hacerle honor y sacar una buena nota en el examen de admisión para poder estudiar, como ella lo hizo".

Criselda junto a su madre, Oralia Molina, durante su graduación del Colegio Santa María de Guadalupe, en Santo Domingo de Heredia.

De la programación a los videojuegos

Aunque desde sus años universitarios tenía la aspiración de algún día desarrollar videojuegos, la realidad del mercado costarricense la llevó inicialmente por el camino de la programación.

Cuando estudié, al igual que muchos de mis compañeros, mi curiosidad por la ingeniería y la programación venía alimentada por mi anhelo de poder hacer videojuegos algún día".

No obstante, en aquel momento Costa Rica no contaba con una industria de videojuegos ampliamente visible, por lo que comenzó su carrera profesional en programación y posteriormente se especializó en aseguramiento de calidad, conocido en la industria como QA (tester).

Criselda durante su etapa profesional en Accenture Costa Rica.

Su trayectoria terminaría llevándola por proyectos y estudios de diferentes tamaños y mercados. Entre ellos figuran trabajos vinculados con juegos de casino desarrollados desde Costa Rica y minijuegos para McDonald's, además de experiencias internacionales en compañías como King, Rovio, Voodoo y Jam.gg.

Uno de los momentos importantes de su carrera ocurrió durante la pandemia de COVID-19, cuando ya llevaba varios años trabajando en King, principalmente como QA. Fue entonces cuando tuvo la oportunidad de incorporarse a Rovio, en su sede de Estocolmo, y participar en Angry Birds 2.

En ese proyecto dejó de desempeñarse únicamente como tester y asumió funciones de coordinación, trabajando con un equipo externo ubicado en Polonia y sirviendo como enlace con el equipo de Estocolmo.

En ese momento, mi reto más grande fue tener que coordinar un equipo externo y tratar de comunicarles lo más importante de lo que pasaba en Estocolmo sin agobiarlos con información que no les era relevante, mientras yo misma estaba trabajando totalmente remoto con mis compañeros por ser tiempos de COVID".

La experiencia también le permitió desarrollar nuevas estrategias para trabajar con equipos distribuidos en distintos países.

Más adelante, en estudios como Jam.gg y Voodoo, trabajó como líder de calidad y coordinó equipos dedicados a las pruebas y procesos de los videojuegos.

Parte del equipo de Testing de King, en Barcelona, en 2019.

Una decisión que cambió su carrera

En 2017, Mora decidió regresar a España para intentar dedicarse de lleno a los videojuegos. La decisión implicaba dejar nuevamente Costa Rica y, sobre todo, asumir el riesgo de que el proyecto no funcionara.

Su manera de afrontar la incertidumbre fue analizar incluso el peor escenario posible.

Para bien o para mal, mi cabeza de ingeniera siempre analiza el peor escenario y pienso que, de ahí para arriba, todo es ganancia". 

Si el intento no funcionaba, consideraba la posibilidad de regresar a Costa Rica y buscar nuevamente trabajo. Pero decidió darse la oportunidad.

Ya en España, inicialmente consiguió empleo fuera de los videojuegos. Después, el contacto con otras personas de la industria comenzó a abrirle nuevas puertas.

Su entrada a Rovio, por ejemplo, llegó cuando una antigua compañera de trabajo la contactó para ofrecerle una oportunidad en Estocolmo. El precio personal de aquella decisión, sin embargo, ha sido la distancia de su familia.

Con respecto a lo más difícil de irme de Costa Rica, claramente es mi familia. No hay día que no hable con ellos, pero a veces, cuando yo estoy mal o ellos están mal, lo único que quiero es que no haya un mar de distancia para abrazarnos. Esa es una verdad que no se puede esconder".

Tres responsabilidades en una sola posición

Actualmente, Mora trabaja nuevamente en King como Senior QA Manager. Su puesto combina tres grandes responsabilidades dentro del desarrollo y lanzamiento de un videojuego.

Por un lado, lidera la calidad del juego, toma decisiones estratégicas, evalúa riesgos y determina la carga de trabajo que puede asumir su equipo.

También es Craft Lead, una función enfocada en el crecimiento de la disciplina y en el desarrollo profesional de los integrantes de su equipo.

El tercer componente de su trabajo es el de Release Manager, un rol que consiste en coordinar los ciclos de entregas bisemanales del juego y el lanzamiento de nuevo contenido, de manera que incluso quienes se encuentran en los últimos niveles tengan disponibles nuevos desafíos, eventos y competiciones.

Mi puesto actual diría que es tres sombreros en uno".

A lo largo de su trayectoria, también ha trabajado en videojuegos como Farm Heroes Saga, Angry Birds 2 y Block Jam 3D. Actualmente, trabaja en Candy Crush Soda Saga / Crédito: King.

La responsabilidad es especialmente significativa debido a la escala de los productos en los que trabaja.

Cada vez que tengo que enviar una nueva versión no dejo de pensar en los millones de personas que juegan este juego cada día. Imaginar que nuestra base de jugadores supera muchas veces la población entera de Costa Rica conlleva muchísimo detrás".

Aun con esa presión, la magnitud de los lanzamientos es también uno de los aspectos que más disfruta.

Mi día a día es balancear esos tres sombreros, para poder tener una visión estratégica a largo plazo, para que mi equipo crezca y para que lo que llega a millones de jugadores cada día esté al más alto nivel. Me gusta mucho la idea de lanzar un producto que le llega a millones de personas cada día; es un sentimiento muy gratificante, pero al mismo tiempo, cuando algo sale mal, es súper estresante y una carrera contra el tiempo para solucionarlo".

Mora junto a compañeros de un proyecto anterior en King.

Una mujer en una industria que todavía tiene barreras

La trayectoria de Criselda también ha estado marcada por su experiencia como mujer en tecnología y videojuegos. Recuerda que durante su etapa universitaria eran pocas las mujeres en las aulas y asegura que algunos profesores llegaron a intentar desmoralizarla.

En el ámbito laboral, afirma que también ha tenido que enfrentar prejuicios inconscientes.

Si bien es cierto que quiero que haya más mujeres en tecnología, tampoco les quiero mentir: es muy chiva, pero sigue siendo un campo sumamente hostil para las mujeres. En videojuegos hay un registro histórico bastante triste de hostigamiento, acoso, etc.".

Para ella, la necesidad de ampliar la participación femenina no es únicamente una cuestión de números, sino también de transformar las condiciones de la industria.

Aún hay mucho que mejorar en el área. Pero, chicas, no podemos pelear esta guerra si no estamos en la batalla. Así que, si les apasiona la tecnología, sepan que no es un campo de rosas, pero también hay momentos que no tienen precio. Y si hay algo que me encanta de trabajar aquí, es que nunca se sabe qué está a la vuelta de la esquina. Recuerdo que cuando empecé como tester no existían los smartphones, que vinieron a cambiar todo nuestro paradigma de trabajo, y hoy estamos trabajando con inteligencia artificial, que también vino a cambiar la forma en que trabajamos. Quién sabe qué otras cosas increíbles nos deparen los años venideros".

Mora también participa como Women in Games Ambassador, desde donde busca contribuir a una industria más inclusiva mediante mentorías y conferencias.

Entre 2023 y 2025, además, desarrolló Happy Path Lab, un emprendimiento dirigido a empresas e individuos. Finalmente decidió dejarlo porque sus responsabilidades profesionales ya no le permitían dedicarle el tiempo necesario.

El talento costarricense está ahí

Desde España, Mora mantiene una mirada positiva sobre el potencial de Costa Rica para desarrollar una industria propia de videojuegos.

El talento que hay en Costa Rica es increíble; hay muchísimo que se produce ya en suelo tico que simplemente no tiene visibilidad".

Durante su trayectoria ha conocido proyectos realizados desde el país, incluidos minijuegos, juegos de casino y producciones independientes inspiradas en la cultura costarricense.

También destaca la existencia de estudios que han alcanzado una estructura capaz de desarrollar videojuegos para consolas.

Para Mora, el siguiente paso implica reconocer el videojuego como una industria cultural y económica, además de fortalecer la formación profesional.

Lo que quiero decir es que el talento está ahí. Pero el país tiene que, en primer lugar, ver los videojuegos como se ven en otras partes: como arte audiovisual que tiene la capacidad de contar historias y entretener. Segundo, hay que invertir. Necesitamos formación universitaria, formaciones profesionales, y entender que esta es una industria sumamente rentable. A lo mejor estamos dejando ir la gallina de los huevos de oro porque creemos que los espacios lúdicos son sólo para niños, cuando en la realidad jugar es parte de todos los seres humanos, es bueno y es sano".

Su propia trayectoria es, en buena medida, un ejemplo de cómo una formación universitaria, la experiencia profesional, las relaciones construidas a lo largo de los años y la disposición para asumir nuevos retos pueden abrir oportunidades más allá de las fronteras.

La costarricense impartiendo una conferencia para aspirantes a ingresar a la industria de los videojuegos, durante el Indie Dev Day 2024.

De una consola en la infancia a una carrera internacional

A los 41 años, Criselda mira hacia atrás y encuentra una conexión entre aquella niña que descubría los videojuegos y la profesional que hoy participa en lanzamientos que llegan a millones de jugadores.

No considera que el camino haya sido lineal ni perfecto. Reconoce decisiones que habría tomado de otra manera y momentos en los que tuvo que asumir el riesgo de equivocarse.

La interpreto como un plan que Diosito tenía para mí, pero que no hubiera sido posible si yo no me hubiera atrevido. Por eso quisiera que todas las personas que sueñan con dedicarse a los videojuegos (o a cualquier otra área no tradicional) sepan que hay oportunidades para todo, pero hay que estar abiertos a las oportunidades, buscarlas y a veces crearlas uno mismo".

Su historia, sin embargo, no la resume únicamente en haber llegado a una compañía internacional. Para ella, el camino también ha estado marcado por las oportunidades que fue encontrando y por las experiencias que le permitieron asumir nuevos retos.

Lo que me han dejado estas experiencias es que hay oportunidades que te abren puertas mucho más grandes. Al haber entrado a una empresa grande pero aceptando un puesto de menor rango, me permitió poner el nombre de una gran empresa en mi currículum. Eso y haber sembrado buenas relaciones con mis compañeros [...] Toda esta "inversión" que hice cuando llegué aquí me permitió poco a poco subir escalones y enfrentarme a nuevos retos que me dieron la experiencia para poder alcanzar el siguiente nivel".

Y al mirar el recorrido completo, reconoce también el valor de haberse permitido equivocarse y continuar.

Para mí, llegar hasta aquí es un paso más en mi historia. Significa haberme dado la oportunidad de fallar, de tomar decisiones incorrectas, pero haber aprendido de ellas y seguir adelante. Hay muchas cosas que querría haber hecho diferente, pero al final cada uno de los pasos que tomé me llevaron a donde estoy, y eso me llena de orgullo. Y sé que mi familia también se siente orgullosa".

Y quizá ahí está el hilo que conecta aquella primera partida de Super Mario Bros. con su presente profesional: la curiosidad que comenzó frente a una consola terminó convirtiéndose en una carrera que la llevó desde Costa Rica hasta algunos de los estudios más reconocidos de la industria mundial de los videojuegos.